Una tal Julia y el Conejo    

 

Capítulo 1

 

 

“He aquí el comienzo de esta historia, siendo esto lo último que he escrito he decidido que sea el final.  Sólo quédate a mi lado dijo la chica sin titubear, con la confianza que jamás tuvo, sin el temblor en las manos que la caracterizó por años, sin cabellos largos y dorados sino cortos y  finos como el ébano más puro. Eres julia lo más hermoso que estas manos hayan podido escribir y dar vida”




***

 

Diario de Julia, Mayo 2:51 am

 

El conejo sigue saltando hacia mí dejando pizcas y gotas de sangre mientras avanza. Me pregunto si se habrá aburrido de jugar tenis invisible con los fantasmas de la casa,  me pregunto ¿cuándo terminará de sangrar el conejo? me pregunto si querrá volver a como era antes? pero ya es una maldición…verle sonreír sería una utopía y  aún más volverlo a ver.


Se dispuso a escribir en el diario que recién había encontrado, no era suyo pero comenzaría a serlo, ya que en aquel lugar no había otra superficie donde pudiese escribir con gotas de sangre y una pluma de avestruz. En el suelo donde había despertado, en el lugar que no conocía,  todo se veía muy oscuro. Julia creyó inmediatamente que tal vez en un futuro lejano al que ella conocía,  el sol se había apagado para siempre. Una voz encontró a Julia, la vio ahí si espabilar, muerta de miedo y estupor así que se apoderó del silencio de la habitación e interrogó a Julia:


- Julia, dijo la voz,  ¿Dónde has estado?


- Aún no lo sé, ¿cómo saberlo?, respondió ella.  Mis ojos no se  habían abierto y mi mente yacía bajo cemento, ¿Cómo iría a algún lugar?


- Si lo dices así todo suena mal, contestó la voz,  sólo dime que volverás para no marcharte más, me quedaré, aquí sólo para ver el movimiento de tu cabello con el viento frío, sólo para verte tocar esa melodía  y  para escuchar tu amable voz.

 

En realidad Julia no se preguntó de quién era la voz que le habló, ni siquiera dudó que aquella voz pertenecía a su amado David,  es el primer diálogo de una mujer perdida en medio de la nada, para ser su primera vez no lo hizo mal. Oh,  Julia qué buena introducción,  qué prosa. ¿Quién eres y a dónde vas? Te lo preguntas sin cesar y el hecho es que  aún para mi vida, desconozco esa esa respuesta, ni creo saberlo en diez o  veinte años, yo que he creado el  viaje que emprenderás. 

 

Una Julia llena de emprendimiento despertó esta mañana, me he levantado con ganas de existir, pensó.  Es por eso decidí  abrir los ojos y vivir. No es difícil en absoluto, es cuestión de voluntad. Sabía que me esperarías y he llegado.  Esa mañana el encuentro corporal con su amado  le llenó el alma sin dejar espacio para más nada, eras feliz Julia y nada podía arruinarlo. Excepto lo verdaderamente existente.



-Julia, qué provocativa eres, emanas aires mediterráneos, quiero probar tu aliento vaporoso, he estado esperándote por  siglos acá en mi asiento, eso ya lo sabías de antemano. Ven acércate y te abrazo,  dijo David aproximándose a aquella mujer sublime.

 

- Sí, eso lo sabía o ¿por qué crees que vine? Contestó Julia

 

- Bienvenida,  Julia, replicó él y continuó diciendo, mi Julia que causa  maremotos y desastres con su belleza, tan bella como un amanecer en Egipto y   desastrosa como un volcán en Osaka.

 

***

 

 

Debí sonrojarme con todo lo que me dijo  y de hecho lo hice. Debo ser alguien, por ahora sólo tú sabes que existo, quisiera darme a conocer y obtener una vida monótona y aburrida como la que se suele tener en una sociedad como ésta o debería decir zoociedad?

 

Me siento más a gusto pensando que todos somos animales inferiores, porque ahora mismo  eso soy,  no conozco este mundo, yo lo olvidé y he estado tan lejos que me cuesta trabajo recordar. Un pájaro con ansiedad de volar  eso soy, pero al mismo tiempo me convierto en dicotomía: grande  y a la vez  pequeña, indefensa, insegura e ingenua. “Puedo enseñarte a volar pero no a seguirte el vuelo”, alguien me dijo eso en una de las tantas vidas que viví. Pienso en ti, en lo bien que me haces sentir, en lo poco que te recuerdo y en que no sé cómo te olvide.

Crucé la calle y esta vez no me equivoqué, todo parecía una película que ya había visto, los recuerdos fluían, algunos borrosos pero otros muy claros. Yo me siento protegida, siento que hay alguien que me cuida. Te recuerdo Dios, estabas ahí el día en que me ahogué en sufrimiento porque no podía llorar, dejarlo salir hubiese sido más fácil. Recuerdo un conejo blanco que me dice:

Tus lágrimas serán un mar pero no te preocupes que me gusta navegar y hallaré la forma de llegar a ti. La primera lágrima no ha caído desde que desperté, sólo tengo curiosidad, quiero saber lo que una mujer a mi edad sabría. Estoy de afán aunque en verdad no tengo prisa. Quiero explorar, conocerte a ti de nuevo. Hay algo borroso en mis recuerdos, siento que me equivoqué en algo y que olvidarlo fue lo mejor que me pudo pasar, espero descubrir qué pasó y no cometer el mismo error dos veces.

 

Ensimismada y divagando entre pensamientos y recuerdos borrosos mi protagonista emprende un camino por el cual no hay retorno sino sólo una verdad detrás de realidades infinitas y despertares sin abrigo.
 





 

 

Capítulo 2

 

Diario de JuliaMayo de 2009 2:07 am.

Hubiese sido mejor llorar, aunque no sólo quedara hecha pedazos sino que no quedara nada más de mí. ¿Qué puedo decirte que no te sorprenda?,  lo extraño y me duele su traición al fin y al cabo soy humana, para mi desgracia porque este dolor es tan puro y simple.  No sé qué es lo que pasa, no puedo entenderlo

Esta mañana el mundo parecía saludarme, sonreírme e incluso besarme en la mejilla. Hoy me he levantado con pocos ánimos y con un sabor amargo en el paladar del corazón. Ya había sentido esto antes aunque parece un nuevo descubrimiento para mí. Pronto comenzaré a verlo y a oírlo, tengo ese presentimiento, sé que algo vendrá, siento que ésta no es una sorpresa, ya todo esto estaba escrito, no podría asustarme o tener miedo, dicen que él está del lado de los buenos.

Me siento cansada y sin ánimos de nada, voy a llamar a David, él me ayudará con todo esto que me ha pasado.

-¿David?, es Julia quisiera hablarte, tienes un minuto?, dije

 

- Claro, dime de ¿qué quieres hablar? , respondió David.


David nunca creí en las casualidades o el destino como tal. Hasta  lo que me sucedió ayer. Esta mañana desperté asimilando todo lo que pasó, puedo cerrar  los ojos y pensar que nada sucedió, pero me alegra haberlo visto, ahora jamás podrá engañarme, su máscara cayó justo en mis pies aquél instante en que nuestras miradas se cruzaron y su rostro mostró una palidez sucia y fría.  Yo había confirmado todo. Me pregunté ¿Qué puede decirme que yo ya no sepa?, él no se inmuto en mentir, o explicar sólo lleno de simplicidad replicó el nombre de la persona con quién estaba y la relación que tenían. Si mi cuerpo fuese más literal, mis piernas habrían caído en medio de ese anden y mis lágrimas se hubiesen vuelto como una cascada liberándose de una represa.

Pero aún estando en modo shock, pude hablarle y marcharme sin ningún espectáculo telenovelístico de carácter deprimente y patético. Había perdido muchos sentimientos ahí, no podía perder tras de todo lo poco de dignidad que me había quedado. Sentía que llevaba un letrero de “estúpida” en mi espalda, y que era como un Umeboshi*  por eso nunca lo noté. Aparte de pensar en analogías de bolas de arroz, intenté por primera vez en mi vida llorar, lo deseé tanto,  pensé en desahogarme y hallar un método para sentirme mejor entre tanta escoria humana. ¡No!, yo quería llorar porque simplemente no podía hacer otra cosa. Mi mente se encargaba de pasar un flashback , como una película de lo que sucedió a cada segundo. Recordaba su rostro, sus expresiones y lo que me dijo.  Aún lo recuerdo y sigo pensando en lo increíble y coincidencial que fue lo qué paso aquella tarde.

 

David luego de analizar todo lo que le conté, entendió perfectamente y me preguntó solo una cosa:

 

 -¿Estarás bien?

 

 Le dije que sí, porque eso es de las pocas cosas que puedo afirmar en este momento con seguridad. Ya no volveré a su lado, y él es una persona falsa por ende no podría estar mejor. A David le agradezco haberme escuchado, los monólogos son tan aburridos y no tengo una segunda opinión. Más triste que una traición es que en un momento desolado y quebrantado yo no tenga un par de brazos que me abracen y me digan que, aunque no parezca,   todo va a estar bien.

Las heridas no están siempre abiertas con el tiempo desaparecen. Así  tú eras una herida en mí, ahora desapareciste sin dejar ninguna cicatriz, yo he sanado completamente; haberlo evitado pudo ahorrar todo este derroche sentimental. Sin embargo,  el conejo no me avisó, él quería que eso sucediera así nadie podía negarlo jamás porque él ya lo sabía. Mi gran interrogante es: ¿De qué conejo hablo?

 

 

 

Capítulo 3

 

 Diario de Julia, Junio de 2009 , 12: 30 pm

 

Quiero que me engañes, que me mientas, que no digas la verdad, que te esfuerces en hacerlo parecer y que yo te engañe a ti  y me esfuerce en que parezca que te creo. Así, de esa forma,  tú luchas por engañarme y  yo lucho por parecer engañada. Te hace feliz que yo te crea y me hace feliz que te preocupes por mi felicidad. Una felicidad en forma de burbuja de jabón, se eleva  y luego ya no la puedes ver… Y si la tocas explota.

 

Ahora mismo estoy en Inglaterra, no sé cómo llegue hasta aquí, solo sé que cada hecho que ha sucedido desde el día que desperté me ha marcado. No imaginé nunca que alguien me traicionaría de esa forma y que David seguiría ahí junto a mí para tenderme la mano. Necesito creer de nuevo en las personas así como creo en el conejo que me observa constantemente, yo no sé su nombre, no he intentado hablarle, por el contrario creo que me da algo de vergüenza  y parece ser que sólo yo puedo verlo, está envuelto en sangre y no puedo escucharlo respirar,  no obstante  en las noches me abraza aunque me tiña las ropas de rojo.

 

***

 

Julia despertó una tarde de Julio. Estaba atrapada en sueños y cobijas sudorosas, aún, en medio de tanto frio gris Julia brillaba como estrella nueva, como nunca y como pronto brillará. ¿Un nuevo despertar?, se preguntó.  Un poco más acostumbrada y un poco extrañada. ¿Cuándo comencé a dormir? estoy aburrida de empezar de nuevo, ya nacer es doloroso y perderte otra vez es morir sin cerrar los ojos.

 

David sintió dentro de sí que julia había despertado, entonces fue a verla y sólo con un abrazo sintió tenerla ahí para siempre en un segundo eterno, efímero y contradictorio. De repente y de la nada, pequeñas huellas de sangre atravesaron aquél lugar; la mirada de Julia no titubeó pero David se asustó muchísimo e intentó creer que la sangre caía del techo y que algún animal acababa de morir ahí. El cuarto se oscureció al mismo tiempo que la voz y presencia de David se desvanecieron. Así pues que, como un reflector en escenario musical, los cabellos de Julia, largos y ondulados fueron iluminados por un rayo de luz penetrante y cegador. Julia sostuvo su rostro con ambas manos protegiéndolo de aquella luz en la oscuridad. Sus pies delicados y pequeños se volvieron húmedos y rojizos. Ella no levantó su mirada,  ya que esperaba ansiosa verle de nuevo.

 

- ¿Es posible que me extrañaras?,  dijo Julia,

- ¿Es posible que algo como yo sienta siquiera querida Julia?, contestó el conejo.
- Lo sé, sólo pareció, asintió una Julia completamente sonrojada.

El conejo ensangrentado procuraba creer que sus actos carecían de emociones, pero la realidad era otra. Cada vez que el recuerdo de Julia le perseguía, una tripita de corazón nacía en él.

 

-Es momento de viajar, dijo el conejo, ¿vendrás? preguntó expectante.

-La primavera llegó para traerme y en otoño partiré,  mientras, cultivaré la flor del melocotonero y si vuelvo a despertar dime a qué saben mis duraznos, porque este viaje tiene un comienzo y un final, lo sabes y lo sé,  respondió Julia

Mientras su llanto limpiaba la sangre en sus pies


-A dónde quieres ir?  Preguntó el conejo blanco, peludo, sangriento y sin rostro.

-A buscarte una nariz, quiero que me huelas y reconozcas mi olor, dijo ella.

El conejo observó a Julia  con los agujeros que llevaba por ojos, pensando en si debía o no decirle que ella carecía de olor y que al mismo tiempo olía a sueños, respiros y a tomates rojos. Julia sumergida en sí misma  y pensativa se decía para sus adentros:
He vuelto a ver al conejo y pronto partiremos de nuevo, yo creo en que éste es algún modo de felicidad más que dormir y ésta enfermedad. David ha vuelto a desaparecer, quiero besarle.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 4

Las paredes de la casa de Julia alguna vez fueron totalmente blancas, sus padres, cuyo paradero es desconocido, habían amoblado y cuidado de aquél lugar más de lo que cuidaron a su “amada” Julia. Hace algún día de abril nació Julia, al parecer en vez de una cigüeña fue traída por un conejo. Los padres de Julia eran alemanes que huyeron de la segunda guerra mundial en el año  1943 y se radicaron en Estados Unidos, cerca al estado de California. Esta pareja de inmigrantes, recién comenzaban un matrimonio arreglado y catastrófico. La mujer, madre de Julia se hacía llamar Heidi Schwartz . Hija menor de una familia muy adinerada, su destino fue decidido cuando cumplió 14 años. Ella habría de casarse con un hombre cruel y misterioso, que se hacía llamar Herr Hansen. Años más tarde nacería Julia, mi querida Julia, quién fue el resultado de un embarazo tormentoso, descuidado, prematuro y no deseado.  Sus pulmones eran débiles y le costaba trabajo respirar con normalidad, así duró hasta los cinco años cuando por fin dejó la silla de ruedas y emprendió un camino sin final.


Como creció en Estados Unidos, Julia poco aprendió alemán como sus padres, cosa que éstos usaron tiempo después para hablar en códigos secretos delante de Julia, como no podía entender ella simplemente asumía que siempre que hablaban en alemán estaban discutiendo por algún motivo particular. La casa donde vivían eran amplia y esto le permitió durante su infancia escabullirse y esconderse por cuanto recoveco encontrara en aquél lugar. Se podría decir que era feliz, al menos lo fue pero su salud era deplorable y con los años comenzaba a empeorar. La relación entre Heidi y el señor Hansen o “Papa” como le decía Julia se diluía como pintura chorreando por una pared. Todo lo que ella conocía era simplemente una farsa que le habían pintado por todas partes en esa casa, una realidad la cual desconocía. Ellos nunca pudieron amarse ni mucho menos iban a amar al fruto de su relación arreglada,  la madre de Julia era increíblemente infeliz, no sólo no amaba a su esposo y a su hija, sino que también su corazón albergaba un profundo resquemor en su contra, un montón de sueños que nunca cumplió en su vida.  Heidi estaba llena de frustraciones, y por lo tanto, no podía ni sería nada más que un ser condenado al fracaso y a una vida miserable. Se levantaba todas las mañanas a atender a su familia, pero todo lo hacía llena de una melancolía indescriptible que la impregnaban con una fallada gris y sombría. Por su parte el padre de Julia, llevaba una doble vida, tenía a varias mujeres a las cuales visitaba con frecuencia, unas noches no dormía en la casa y mantenía ocupado hablando por teléfono.  El trato con Heidi era apenas imperceptible. Sólo le decía cuánto dinero le dejaba para los gastos de la casa, cuánto necesitaba ella o si había alguna novedad en cuanto a la salud de Julia. Todo en esa casa era una monotonía espantosa. Pero Julia vivía sin enterarse de nada, procuraba atesorar los momentos que tuviera en los que no fueran necesarios médicos, hospitales, medicamentos y prescripciones, de resto era como ver una película en alemán sin subtítulos: Incomprensible. 


Capítulo 5


Mientras tanto, en el cuarto del hospital de la ciudad de Nueva York,  sollozaba David abrazando el cuerpo inmóvil de su amada y hablándole desconsoladamente. En medio del llanto y en medio de aquel blanco lugar un hombre de edad promedio 28 años recostaba su cabeza en el mueble de una habitación de hospital, aquél hombre había estado muchos años ya, observándola dormir y   duraba cada tarde al regresar del trabajo, al lado suyo, sobando sus manos y acompañando su cuerpo inerte.

-Pero julia, puedo verte dormir ahora en la cama de un hospital y aun no sé ¿dónde estás? Decía David una y otra vez sin obtener respuesta alguna.

 

David es  el hombre perfecto para cualquier mujer, muchas se han fijado en él en repetidas ocasiones pero él  solo tienes los ojos tatuados con el nombre de aquella que no ha despertado en años. Su fe ha sido tan devota y siempre has estado ahí para ella.  ¿Quién se iba a imaginar que a los 18 años conocerías a esa chica rubia de ascendencia alemana que cambiaría tu vida para siempre? Así fue que se conocieron.

 

Una mañana David salió  temprano, un día de esos en los que debes quedarte durmiendo, durmiendo pero como buen hijo de su madre fue a comprar el desayuno. Caminaba por la ciudad fría observando a los pajaritos y escuchando los sonidos mañaneros. No se quejó por tener que ir, por el contrario estaba feliz.  Así fue, David, que miró hacia el suelo por el que caminaba y  se detuvo por un instante a observar a una hoja de papel, se agachó y procedió  a cogerla pero la hoja fue arrastrada por el viento hacia la carretera, persiguió la hoja hasta que no pudo alcanzarla más, la imagen de la hoja alejándose quedó grabada para siempre en su memoria y aún lo recuerda. Ese día cambió de dirección por un momento,  y  sus pensamientos se dispersaron revolviendo un sentimiento vacío con las onzas de queso, el pan y los huevos que iba a comprar. Al alzar su mirada y casi por equivocación te encontraste con los cabellos rubios de Julia que estaba ahí en esa calle solitaria, en una banca de ancianos. Los arboles del vecindario encerraban los techos de toda la cuadra y lo volvían  un largo camino, que parecía compacto e impenetrable.  Los pájaros aquella mañana, revoloteaban en las ramas del camino de árboles. David, provenía de una familia adinerada y unida, sin embargo,  solía comprar el desayuno los domingos en vez de mandar a alguna de sus empleadas del servicio o algo por el estilo que cualquier niño ricachón y malcriado haría, él en cambio, se ofrecía voluntariamente a ir.  Él no era un chico común y corriente, era especial.

 

***

-Salta hacia mí y nos vamos de aquí, dijo Julia.
-Llámame por mi nombre, respondió el conejillo de pascuas.

- ¿Cuál es tu nombre, preguntó Julia?

- Puedes decirme Cero.

 

Julia quedó perpleja ya que por vez primera escuchó el nombre del conejo, así que confundida y engañada lo repitió con esa voz suave que  no logro escuchar. De esa forma ambos desaparecieron y partieron.  

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 6


Hoy no pienso amargarme por pequeñeces. ¿Dónde andará Julia? Seguramente he estado pensando en todos menos en tu destino Julia querida. Ese conejo jugador de tenis invisible que te rescató haciendo el efecto inverso y con quien recorres el mundo de lo escrito, he dejado de verlo, ¿puedes recordar que siempre que puedas verlo está ahí para ti?  Así mismo dejé de ver a tu compañero. Por eso no he continuado con tu destino, porque él tiene que estar contigo. Sino no fueses Julia H.

***

-Es mi cumpleaños,  dijo Julia con voz vigorosa.
- ¿Vendrás esta noche?, preguntó expectante a David y prosiguió a decir, eres tan hermosa Julia pero necesito que tus  ojos me miren.

 

Entonces Julia comenzó a llorar,  y  decía para sí misma, ¿Por qué siento que no me escuchas David? ¿Por qué siento que escucho otras respuestas y nada tiene sentido?

-¡Detente de una vez! Gritó el conejo enfurecido, ¿lo olvidaste? Esto es lo que querías, esto es lo que pediste. Desesperada mientras tu cuerpo se consumía te encontré y me pediste que te llevara de viaje sin retorno, a un lugar donde siempre podrías vivir. ¡Bueno! Esta es tu realidad, y no puedes ver a David porque David vive en el mundo en que la gente muere. Sigue aún tras años esperando que despiertes Julia, pero tú y yo sabemos que no lo harás.

 

-Cállate!!!!!!!!!!!, tú eres el culpable de mis desgracias y este mundo que has creado para mí apesta a rayos.

-  Te equivocas Julia, yo te di la oportunidad de crearlo y tanto más apeste este lugar así de podrido está tu corazón. Quizás por eso dejaste de luchar y te entregaste al sueño profundo en el que estás, por cobarde, respondió Cero.


Julia y el conejo discutieron un buen rato más, entonces Julia pidió la oportunidad para volver al mundo real y  siendo totalmente negada, ese día Julia dejó caer su cuerpo por un precipicio.

- Pero recuerda querida Julia que esa no es una manera posible en este lugar, advirtió el conejo y fue a  recogerla tirada en la verde y fría grama, Julia lo miró fijamente envuelta en un manto de sangre espesa y negra y  dijo

 

-No puedo ni morirme ¿cierto? Entonces ¿por qué puedo sentir dolor?

 

-Tal como lo has dicho, jamás escaparás de este lugar, así que procura que te guste, respondió el conejo. 


-Está bien, dame felicidad, contestó ella.
-Puedo hacer y deshacer en este lugar pero nunca podrás irte, ¿te parece eso una felicidad? Aseguró el conejo.

 

-Parece una mala vida eterna dijo ella, pero ahora es todo lo que me queda.

 

El conejo alzó la pata izquierda y pronunció  una frase irrepetible que Julia no entendió, para luego presentar a su nuevo invitado. Dijo entonces:


-Quiero que lo conozcas, resulta que también deseó estar en este lugar y ahora te acompañará. Julia lo miró y  él,  la miró a ella.

-Te conozco de algún lugar? Preguntó él


-No, contestó Julia, jamás te he visto,  sólo siento como si lo hubiese hecho alguna vez en alguna parte.

-Estoy en la camilla de al lado en el hospital en la misma habitación que tú, el día del accidente estabas ahí también. Contestó el chico.


-Puedo estrechar tu mano? Preguntó Julia, entonces la estrechó y haló el cuerpo del muchacho para que estuviese más cerca de ella. Los labios de Julia encontraron los del chico

 

-no sé quién eres, no sé por qué te beso, estoy cansada de preguntarlo todo así que sólo dejaré que mi cuerpo decida por mí, le dijo.

- Está bien, me llamo Ian y en  caso de que quieras que me aleje de ti, sólo pídemelo y desapareceré. Recuerda que también eres lo único que tengo, si eso te sirve de consuelo, respondió Ian.

 

Julia se detuvo a observarlo y dijo: -  Eres como la mermelada.

A lo que él respondió - Entonces sé mi ruiseñor, Julia.



 

Capítulo 7

 

Bueno ¿qué puedo decir yo?, esta historia de amor recién empieza, aunque secretamente deseo que despiertes Julia y estés con quien debes estar, que derrotes al conejo, que sólo trajo a Ian para convencerte de quedarte. Ian es una marioneta y tú eres lo único que le queda a ese viejo y arrugado conejo. Compréndelo, pero ahora sólo tengo que seguir escribiendo tu destino. Anda Ian, convénceme de que no te están controlando. Y tú, Julia,  escápate y corre libre, sé libre de despertar.

 

“Han pasado 5 años y David sigue al pie de tu cama, él no se rinde así que no lo hagas tú. Mis letras no te llegan pero mi voluntad mueve tus pies, por eso necesito tu respuesta. Atentamente,  Evangeline”


Mientras tanto en la realidad alterada del mundo de los sueños donde ahora están juntos Julia e Ian, llega un mensaje a la computadora de Julia, pero ella no está ahí para recibirlo, así que Ian lo toma en vez de ella.


“Sra. Julia H. le ha llegado una carta, ¿desea usted leerla?, presione la tecla 1 para SÍ, presione la tecla 2 para leer después, presione la tecla 3 para borrar correspondencia.”

-Marcaré la tres y salgo de esto, es lo que el conejo me pidió que hiciera, pensó Ian. Un segundo antes de marcar el tres apareció Julia y llena de entusiasmo y observó la pantalla.

-¿Recibí un mensaje?, preguntó expectante.


 Nunca había recibido un mensaje y estaba estupefacta, procedió a  abrirla  y  pudo haber llorado de felicidad aún sin conocer el remitente. Tomó la computadora y se la llevó hasta su cuarto, se sentó sobre la cama eternamente destendida donde había pasado una noche apasionada con aquél aparecido y leyó todo  firmado por alguien que se hacía llamar Evangeline.

 -Suena a que me conoce y sabe sobre todo esto, suena a que conoce a David y a Ian, el nuevo aparecido que calienta mis noches frías. Pero ¿quién es Evangeline? Iré  a ver a Ian tengo un par de cosas que preguntarle, pensó.



***

 

Estaba el conejo en la cocina sirviendo el té, oh querida Julia, dijo, mientras la vio aproximarse.

- ¿Dónde está Ian? pregunta ella,
- ¿Necesitas tanto a tu nuevo concubino? Contestó el conejo.

 La ira de Julia fluía por sus venas, pero se contiene de responderle al conejo, sabe que aún no es el momento apropiado para el ultimátum antecesor a la batalla. Así que responde frívolamente  


-Sí, lo necesito a montones… Él es todo lo que tengo y moriría si no está.


El conejo sonrió para sus adentros creyendo haber manipulado totalmente a Julia y sintiendo cada vez más cómo se apoderaba de ella.  Exaltó su genial audacia y supo que Ian era una buena movida en su juego de ajedrez, juego donde Julia, la reina, estaba a punto de perder la corona.  Julia entendió lo convencido que el conejo estaba, sonrió y se marchó.

***

Me agrada que hayas leído mi carta Julia, este no es el final y yo estoy para ti. Firmó Evangeline, quien sabe muy bien lo que ha pasado siendo mi fiel observadora.  Ahora sí, todo recae sobre mí. No escaparas mi creación irregular.




Capítulo 8

 Diario de Julia, 25 de noviembre

 

“Los días han pasado como fugases minutos del tiempo, nada volverá a ser  como antes,  tengo enredos por todos lados y si analizo bien la situación, yo estoy moribunda en algún lado, arrastrando conmigo a la única persona que amé y ahora no tengo salida sino engaños. El conejo, ¿qué es lo que quiere de mí? Éstas no son más que preguntas, y nadie las responderá.  Me pierdo en estas realidades, esta casa con paredes gruesas y techos altos que aíslan cualquier ruido de la calle, sus paredes blancas son incapaces de reflejar mi sombra, tal vez carezco de una. Si puedo decidir algo, es que quiero morir y ya, dejar que el cielo arrastre mi cuerpo pesado y sucio; entonces podré dejar de soñar.  Mientras saldré a pasear con mi novio comprado, con los sentimientos que me invento  y procuraré extasiarme en felicidad barata”



Cerré el diario y entré a bañarme, el baño es de color azul, los baldosines se resquebrajan, el techo alto en madera atiborrada de humedad y telarañas  parece caerse encima de mí. Sumerjo mi cuerpo en la tina enjabonada que se encuentra en medio de aquel gigantesco cuarto de baño.

Dejando mi nariz por fuera para evitar algún accidente indeseado, respiro profundo.
Tocan mi puerta, es él, quien calentó mis entrañas tocaba  y esperaba que lo dejase pasar. Así que dije sigue,  en voz alta y él se deslizó por  el poco espacio que abrió para entrar.

 

-¿Qué haces?, preguntó

¡Qué pregunta más obvia! pensé

-¿Está bien si entro? Preguntó nuevamente

-Es como tarde para decir eso siendo que ya estás adentro. Quítate la ropa y ven aquí a un ladito mío, dije

 

Su presencia no logró perturbarme, él no se movió. Entonces recordé la primera vez que David y yo tuvimos un encuentro furtivo. Aquél hombre que compartía mi intimidad en  la tina, me preguntó ¿en qué piensas? A lo que respondí ¿quieres escuchar una historia de amor? Y comencé a narrar…

 

Fue un  16 de diciembre del 2009 a las 4:28 pm de un miércoles, ella llegó a tiempo para verle. Mientras caminaba las piernas le temblaban y por poco golpea su rostro con el pavimento al tropezar con una piedra. El sudor bañaba sus cabellos largos y recién arreglados, respiraba profundo al compás de sus pasos. Él estaba ahí esperándola. Sus miradas se encontraron, aún cuando predijo que no lo lograría, mantuvo su firme y decidida mirada en aquellos ojos cafés que la observaban.

El cuerpo del chico la abrazó en el instante dejándola muda aunque eso fuese lo ideal porque no había nada que decir ya que todo estaba escrito. Entonces él tomó su mano y ni siquiera notó si temblaba o no sólo la llevó dentro de la casa. Ella miró esos pisos de granito que había recordado ver antes  así que sonrió y pensó: ¿deja vú? Las manos que la sujetaban se volvieron hacia ella, los ojos cafés la miraron sin perder detalle alguno, ella levantó su mirada y cuando estas se cruzaron él la besó tal y como estaba escrito y ella quedó sin respiro pero la impresión se desvaneció al instante y  se dispuso a quitarle  el suspiro a esos labios que la besaban.

Las manos del chico comenzaron a explorarla, de la mitad hacia arriba en los extremos laterales, tocó sus brazos, sus manos, su cintura debajo de la blusa blanca que ella llevaba, todo era un sueño hecho realidad y prontamente una realidad hecha sueño.  Jugaban con su cabello un par de manos traviesas, unas manos delicadas y cálidas, las manos de ella atravesaban sus cabellos dorados mientras él besaba sus labios.  Ese primer beso fueron trescientos besos en uno. Pero ellos dos ahí mirándose, sabían que por más que se aferraran al momento, este partiría en el tren de Abril. De pronto ella despertó de aquel sueño, y regresó a la realidad no soñada. Pronunció el nombre de quien robo su oxígeno hacía un momento atrás y por consiguiente dijo- hace calor, mientras sonreía. El chico encendió un ventilador y se sentó a su lado.

 

-¿ A qué te supe? Preguntó él sin titubear.

-Sabes a amor,  contestó ella y observó todo el lugar que no había tenido tiempo de reparar. Era eso lo que ella había esperado por días largos, eran esas manos que sabía que dejaría ahí para volver sin fecha fija, las mismas manos que tocarían a otra chica, su estómago se retorció así que ella dejó de pensar y se aferró al corto encuentro de felicidad que había atesorado en él. 

 

Una anciana tocó la puerta así que el chico ruborizado  le abrió rápidamente diciendo-¿pasa algo?, la mujer observó a la chica de pies a cabeza y le dijo -¿podrías venir?, entonces él la  miró ahí sentada, hermosa y le dijo, no me demoro, sonrió, se marchó con la que luego mencionó ser su abuela materna. En medio del silencio sus ojos comenzaron a humedecerse, ella observó su rostro en el espejo que había sacado de su mochila y dijo:
-Al final soy una masoquista o tal vez desde el principio.

 

Su caro maquillaje sobrevivió a las lágrimas que quedaron marcadas en la blusa blanca. Su boca volvió a sonreír y ella guardó el espejo cuando la puerta se abrió y entró el que volvía realidad sus sueños. El escenario cambio inmediatamente ambos no veían más nada sino el uno al otro, apagaron teléfonos móviles y consumieron su añorado amor sin parar de explorarse.  Reposando su cabeza con cuidado en sus delicados pechos redondos alzó su voz y dijo- si alguna vez he sentido verdaderamente algo, es ahora y siento que te amo,  en respuesta a eso ella se levantó un poco y con las manos acercó la cabeza que reposaba en su pecho llevándola hasta su rostro, besó los labios que correspondían sus delirios de amor, abrazó los brazos delgados que no quería soltar jamás y finalmente miró los ojos que esperaba sólo la miraran a ella y sin la vergüenza que estaba escrita replicó:        - Estoy perdidamente enamorada de ti, has robado cualquier espacio en mi corazón y ahora te pertenece completamente, soy tan feliz que podría llorar porque quisiera estar así para siempre.

El joven estudiante sintió reventar de emoción, estaba intimidadamente feliz hacía tiempo atrás no había podido escuchar esas palabras de esa boca que consideraba inalcanzable.  De esa boca que recién había dicho que el propietario de todo su ser era él.  Comenzó a llover, y los truenos iluminaron la habitación.  Ella se atemorizó pero él sostuvo su mano todo el tiempo hasta que dejó de llover.

 

-¿Es así como imaginabas que sería? Dijo ella.
-Sí, así estaba escrito, respondió él
-Te amo, ¿Lo sabes?

-Me amas, lo sé

-¿En qué piensas?
- En que quiero estar siempre así, ¿tú no?
-Sí , yo también
-Te sientes mal?
-No, por el contrario jamás fui tan feliz
-Está bien.

 

Él puso seguro a la puerta de inmediato  y se quitó la camisa,  la miró, se le acercó y dijo-¿Está bien si te quito la ropa? Ella miró hacia el lado opuesto de la habitación con respecto a él y dijo - sí, claro que está bien.

Entonces él le quitó la blusa pero los brazos de ella cubrieron sus redondos pechos casi automáticamente. Él retiró con amor esos brazos y le quitó el sostén.  Así que tocó sus pechos al descubierto y besó todo lo que pudiera ser piel. Ella no imaginó nunca antes ese tipo de ¡felicidad. Tocaron la puerta y cundió el ¡pánico!.

Ella se vistió rápidamente y él indagó quién tocaba.. -Soy yo respondió la voz de una mujer adulta, entonces el hombre volvió a ser chico y viéndola vestida le abrió la puerta a su progenitora que inmediatamente observó a la jovencita ahí sentada, se le acercó presentándose y terminando en la pregunta de quién era ella.  La chica respondió educadamente que tenía amistad con su hijo y que estaba en la ciudad de visita. La mujer la detalló sin reparo alguno y dijo algo a su hijo mientras salía del estudio. Ambos chicuelos respiraron profundo

 

-Eso estuvo muy cerca ¿cierto? Dijo él.

-Sí, contestó ella.

- ¿Aún me amas? preguntó él.

-Por supuesto,  seguiremos esto en otro lugar respondió ella.

 

****

Capítulo 9

 

Diario de Julia, Noviembre de 2009

 

- Y ese es el fin, dije

 

- Julia, realmente me has conmovido, dijo Ian


Y simultáneamente me interrogó, de esas preguntas que uno no quiere responder y lo hace de todas formas. Que si esa era la persona que más he amado, qué profundo resultó mi concubino.  A eso le respondí  con un “no lo sé, aun no conozco tanta gente” Salí rápidamente de la tina, sequé mis montañitas, y fue cuando ahí las vi, Filosas, me miraban, me enamoraban, me hablaban, me llamaban, me  hacían guiños  y siendo así  yo me deje llevar. Uno a uno, de dos en dos, de ramilletes en ramilletes comenzaron a caer mis risos dorados, los mismos que David amó  hasta el cansancio. Las tijeras plateadas y poco oxidadas acabaron con años de tratamientos capilares. Por mi parte,  la sólida parte de una mujer dormida así lo quiso.  Como una sinfonía amarga en cámara lenta cayeron mis cabellos, me sentí volar en ese instante, nunca antes estuve tan lejos del sueño que me atrapaba,  recordé a mi madre.


Un nuevo día comenzó, quería salir a encontrar  otros caminos. Pero yo ya sabía que no había respuesta alguna para este dilema  a menos que acabara con todo. ¡Pero vamos! Es un día soleado así que salgamos a divertirnos.  Los latidos de mi corazón acompañaban mi esbelta figura cruzando la esquina de la casa.  Estas calles ya las había recorrido, al final o al comienzo, este lugar no es más que un pañuelo, una manzana mordida y una lágrima azul. Tienen un inicio y un final, de esos que uno ya conoce y pretende sorprenderse al final del viaje, ¿dónde está mi horizonte  y dónde puedo encontrarte a ti, David? No había antes deseado tanto despertar, estaba entusiasmada con el viaje que haría, estoy aburrida ahí estática en medio de tantos oscuros planos infinitos. El conejo, aquél que interrumpió mi negro camino, fue un salvador para míEl salvador que me da el pan y luego me arranca los dientes

 

***

Regresé a mi dichosa casa, en la cocina hablaban el conejo e Ian, conversando de algún tema intrascendente. Atravesé el espacio en medio de los dos y arrastré conmigo al conejo que para variar no estaba sangrando. 

-Tenemos que hablar,  dije.
-¿Qué quieres Julia querida?,  contestó el conejo.
- ¡Quiero despertar!, ya no quiero estar aquí, déjame en libertad. ¡Te lo imploro! – afirmé con la voz que no había usado.

 

El conejo se volvió hacia mí  y transformó su imagen en David y me dijo, -¿es por éste cierto? , antes de que yo pudiese contestarle lo obvio dijo:

 

- He luchado por retenerte aquí no porque añore tu alma, sino porque te añoro a ti, tú has despertado un sinnúmero de sentimientos no existentes. Tú y nadie más que tú.  ¿Acaso no sabes, Julia, amada mía,  que este lugar es la creación de vuestros deseos? Todo lo que ves, lo deseaste en esa cama de hospital  sumergida en un mar  de muerte. ¿Acaso alguna vez deseaste vivir?, ¿Por qué  quisieras hacerlo ahora? ¡Me enervas!

 

Bajé la cabeza. Por más que fuera el conejo quien lo decía, eran puñaladas que provenían del rostro  que yo amaba. Fui tan egoísta, quise soñar y viajar entre pedacitos de mi mente.  Así que con el poco orgullo que el malnacido conejo me dejó  lo agarré por el cuello y lo suspendí en el aire. Al cabo que  las palabras salían de mi boca como estampida de venados en África.

- Pues sí, así son las cosas, ya es suficiente, me quiero largar y tú vas a hacerlo posible, ¿A mí que coños me importa si he despertado en ti sentimientos?, tú no tienes sentimientos, ¡no entiendes nada!, ¡aunque uses la imagen de David para quebrantarme no lograrás que mi opinión cambie y aquí se acaba esta mierda!, dije furibunda.

 

El escenario comenzó a desmoronarse, mientras el conejo volvía a su forma original y me dijo haciendo hincapié en que yo nunca olvidaría lo que iba a decirme:

 

- No has ganado Julia, yo te he dejado ganar.  Su imagen se  desvaneció a trocitos, el escenario cayó  cual espejo roto.  Sólo quedó un cielo oscuro en mi ventana.   Entonces el blanco de aquél cuarto penetró mis pupilas.

 

 

Capítulo 10


04:27 a.m  Ciudad de Nueva York

 

El sonar de un teléfono viejo y destartalado interrumpió  los sueños de David y de Lía.  David soñaba que corría a lo Forrest Gump en un eterno maratón y que en su  vuelta número 50 se detenía a amarrar sus  cordones.  Lía soñaba que su vestido blanco de boda era usado para tapizar los muebles de una pompa funeraria y justo en el éxtasis de cada sueño el sonido del teléfono penetra abruptamente.   Lo primero que David piensa es ¿quién diablos llama a ésta hora? Y  lo primero que Lía piensa es ¿David, qué estas esperando para contestar? Podría ser mi madre.

 

Hacía ya seis largos meses David había estado viviendo con aquella mujer llamada Lía.  A diferencia de otras chicas comunes y corrientes a Lía no le importaba lucir bella o aseada, tampoco le importaba si su novio/compañero de cuarto  era acosado por otras mujeres  y mucho menos se molestaba en alzar el teléfono  en la madrugada. Lía es terriblemente hermosa  como dicen en la facultad de ingeniería de la Universidad o tiene mucho dinero como dicen en la facultad de derecho.  En realidad Lía no es ni lo uno ni lo otro, para David  pasa como placebo. Después de 6 años  del aparatoso accidente de Julia, David no había sanado del todo sus heridas  y lía no tenía la menor idea  sobre esto.

 

Se conocieron en un bar en Manhattan, Lía estaba ahí desolada por haber perdido 3 materias y haber retirado otras 3, David entró, ordenó un whiskey  escocés  y se sentó a su lado, al verla sollozar dijo :

-Una mala noche? A lo que lía contestó: - ¡Una mala vida!


Las ropas de David estaban mojadas y sucias, había sido un día largo, lluvioso y azul.  Sus tenis marca Converse estaban empapados y sus bóxers de cuadritos parecían una trasparencia europea.  Lía detallaba al hombre escurridizo mientras por su mente  pasaban ideas locas de besarlo  y quizás violarlo. David observaba a Lía e igual que muchas personas lo habían pensado antes en ese momento  pensó  que Lía era una hermosa mujer.  Entre trago y trago David y Lía terminaron hablando de sexo  y de verduras baratas el miércoles a las 6 pm en el mercadito del barrio vecino. Lía se quedó dormida  y el bartender los  echó a ambos porque ya daban las 5 am.  Él la sostuvo y la llevó a dormir a su casa.  Ella sólo se hacía la dormida mientras olía el perfume que seguía impregnado en su ropa.

 

Mientras avanzaban entre las calles solas y peligrosas de New york la lluvia optó por caer. Al llegar al apartamento de David estaban  empapadisímos. David acostó a Lía en su cama y le quitó la ropa. Sus manos temblaban de frío y de nervio, y eso que tenía tragos encima no dejaba de ser un gallina con las chicas. Lía se reía para sus adentros  mientras David se emocionaba por cada rincón de su cuerpo.  Al verla desnuda la cubrió con una manta y se acostó a su lado. También se desvistió y abrazó al extraño cuerpo desnudo y femenino que llenaba su cama.  A la mañana siguiente David estaba solo  y Lía había desaparecido sin rastro.

Los días de David transcurrieron sin anormalidad alguna. Su rutina de trabajo, sus noches en la misma cantina y su soledad  tan sola y fría. Llegó el miércoles a las 6pm, y  David fue a comprar verduras al barrio vecino, observaba el lugar con fascinación ya que le encantaban las verduras, comenzó a comprar grandes cantidades de cada alimento, pero cuando se acercó  a los duraznos se encontró con que sólo quedaba uno,  se dispuso a  tomarlo pero otra mano lo tomó antes, al girar su rostro a él, Lía sonrió y dijo – ha pasado un buen tiempo, David. Simultáneamente  David  asintió  y sonrió.  Por dentro estaba  pálido, su respiración se había agitado y en su cabeza las palabras se desordenaban  en oraciones incomprensibles así que no podía decir mucho.

 

***

 

-Buenos días, usted es el señor David Hall?, dijo una voz al otro lado del teléfono.

- Sí, lo soy, ¿de dónde me llaman?

- Este es el hospital de Miami, Florida, usted aparece como único  familiar registrado de una de nuestras pacientes, y lo hemos llamado porque queremos que sepa que ella ha despertado,   los registros dicen que se llama Julia Hansen y hace mucho tiempo nadie  la viene a ver, por eso nos pareció prudente informarle.


 

 


- Gracias, respondió David y colgó el teléfono.

 

-¿Quién era?, preguntó  Lía, adormilada.

- Número equivocado, dijo él.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ÉRASE UNA VEZ QUE YA NO ES

 

Prólogo

Alguna vez pensé en escribirlo todo, todo absolutamente todo. Todos los días muero y todos los días renazco y soy víctima de un bucle de sentimientos, soy víctima y victimaria pero no victoria, soy Alejandra Lemus y aquí les va este texto:

 

En la oscura y silenciosa madrugada, julia despertó sobresaltada, ¿dónde estoy? Se preguntaba. Y en la penumbra una voz le contestaba sin hablarle. Soy yo mi amor, decía la voz, y Julia escuchaba, pero no entendía. Pobrecita estaba asustada. Despierta julia por favor para que entiendas quién está a tu lado. ¡Soy yo amor, David! El que siempre ha estado contigo, tu esposo Julia. Finalmente, julia abrió sus ojos verdes de gato y le dio un beso a David que estaba asustado también, pero el no demuestra sus sentimientos, con los de julia tiene y de sobra. Julia es una mujer escandalosa, fría y caliente a la vez, Julia es todo lo hermoso que hay en la tierra y David sabe lo afortunado que es de tenerle. Julia huele a humo de tabaco, cenizas de café, huele a flor de lavanda con su bella aura morada, Julia es mar y maremoto, cielo e infierno, calor y frío, julia es lo más hermoso que éstas manos han creado y seguirá siendo lo más bello para siempre, Julia es más bella que Paula, la de Allende, pero ese es otro libro, el mío se llama una tal julia y el conejo, y ésta es la segunda parte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 1

David está enojado porque pisó mierda de perro

 

Salió temprano a caminar, a comprarle el pan a julia, salió desde las 5 de la mañana cuando la gente que hace ejercicio se levanta y uno piensa: ¿esa gente no trabaja? ¿cómo tienen tiempo de hacer ejercicio tan temprano y cómo tienen voluntad? Así iba tranquilo por la vida David contento porque Julia se quedó dormida, ella está enfermita y debe dormir bien. Así por la vida va David, su felicidad tiene nombre y apellido Julia Sommer, el sueño de mujer, su diosa humanada, su amor eterno e inolvidable. Y mientras la felicidad lo llena, de repente, pisa mierda de perro con sus zapatos nuevos que le regalaron de cumpleaños el día anterior, y piensa: ¡maldita sea! ¿Quién fue el malparido que dejó mierda del perro y no la recogió, de quién hijo de las mil putas era ese perro? David comienza a limpiar la mierda del perro en el pasto verde y más se embarruta el zapato de mierda y sigue maldiciendo su miserable existencia. ¿por qué mis zapaticos nuevos que me regaló mi amor? ¿por qué? No lo entiendo, que suerte la mía. El pobre del David, sigue lamentándose y se le olvida que iba a comprar pan, así que procede a ir con el zapato lleno de mierda de perro y comprarle el desayuno a la reina que tiene en casa, soñando con el conejo, que ya no la persigue pero en sueños la saluda. Scheibe dice, porque está aprendiendo alemán para hablar con Julia cuando está enojada, ella cambia de idioma y maldice en alemán. Cuando julia se enoja… ay mamita mía, esa mujer es capaz de cualquier cosa, por eso es que hay que mantenerla tranquilita o si no la cosa se pone color de hormiga. Julia de todas formas es perfecta, porque es bella, inteligente, amorosa, escribe poemas en su diario y ama sonreir. David es imperfecto porque es torpe, lento, amargado.. Han pasado muchos años ya juntos, se han casado, julia se vistió de morado para su boda y tienen un gatito bebé que se llama pancho. Pancho es otra historia para más adelante, por ahora quédense con su narradora estrella.

David llegó a casa con el zapato embarrado y los panes para el desayuno. Julia estaba despierta ya mirando a la pared blanca del cuarto y con los ojos bien abiertos la tocaba con las manos.

-          Amor, dice David, pero Julia no contesta

-          Amor, repite David, pero Julia está llorando

-          Amor, vuelve a decir 2

Entonces lo mira y lo abraza, estoy bien mi amor contesta, lo que pasa es que la pared me recuerda al hospital, dice Julia. Lo sé, responde David. Tranquila mi amor estás conmigo, estás a salvo. Nadie te va a lastimar nunca más. ¿Cuéntame qué has soñado? Pero Julia lo ve y le dice:

-          ¡Hueles a mierda!

David comienza a llorar también y le dice perdóname mi amor embarré de mierda de perro los zapatos nuevos que me habías regalado. Entonces, Julia comienza a reír a carcajadas imparables, comienza a llorar de la risa, y ambos llorando se abrazan, se miran, se besan y hacen el desayuno juntos. Ella ama cocinar, ama hacerle platillos que se inventa cada día a David, su amado esposo; su amado sueño hecho realidad, su libertad. Su vida que nunca vivió, ella está comenzando, todos los días muere, todas las noches revive y viceversa.

 

 

 

 

Capítulo 2

Los cabellos negros, los ojos color  sol.

 

No era nadie, al menos no para mí, yacía sola en una habitación del último pabellón de aquel hospital destartalado. Un hospital donde la muerte no habitaba, ni siquiera, por toda la inmundicia, el lugar estaba fétido. créanlo o no, la muerte es pulcra, le gusta pavonearse con su vestido negro, su guadaña y, sin embargo, también como muchas personas había decido abandonar ese lugar. Por supuesto, como el único médico que queda aquí en este antro de mala muerte, tengo que hacerme cargo de los pacientes olvidados. Hoy iré a dar la ronda e intentaré hablar con Julia. Dicen que llegó aquí hace más de diez años, yo llevo trabajando solamente dos y jamás he escuchado su voz, solo te mira fijamente y luego de observarte se echa hacia el otro lado de la cama y sigue recostada. Nadie sabe si duerme, pero siempre tiene los ojos abiertos. Sus pupilas son como las de un lince, amarillas y brillantes. Su cuerpo es lánguido y delgadito, parece un alma en pena. Quizás eso es lo que precisamente sea, Julia está viva y muerta al mismo tiempo, su mente ya no pertenece a este mundo. Me dispongo a entrar en su habitación.

 

–Hola Julia, soy el doctor, Ramírez

 

Julia no contesta, pero me mira fijamente y se hace un ovillo en la cama. Luego se retuerce contorsionando su cuerpo y boca arriba, con un pequeño gesto, mueve los labios y me sonríe. No lo podía creer, en todo este tiempo jamás la vi sonreír ¿Está feliz de verme? ¿Será acaso eso posible? 

 

– Julia, ¿por qué estás aquí? Sé que no contestarás mi pregunta, pero vale la pena preguntarla. Un día más que pueda intentarlo. 

– No lo sé, contestó Julia tímidamente.

 

Me quedé prácticamente estupefacto, había hablado por primera vez en tanto tiempo, era mi oportunidad de saber cuál es la historia de esta chica misteriosa, cuyo nombre solo sé que es Julia, sus cabellos como risos negros caían hasta el borde de la cama. El sudor de su frente rodaba por toda su cara, ella seguía en el colchón lleno de huecos, que era más bien una esponja vieja y sucia.  De pronto, Julia vuelve a hablarme, tomándome la cara con sus manos y me dice.

 

-Aquí a nadie le importo y allá afuera tampoco, solo tú serás capaz de salvarme.

 

Supe entonces que mi vida tenía sentido, antes no lo tuvo jamás, jamás pensé que podría tenerlo, yo que vivo acostumbrado a una vida mediocre, ahora puedo hacer algo por alguien más. Por ella, por Julia. ¿Quién soy yo después de todo? Un médico que se resignó a no poder ayudar a nadie, con una vida monótona y desgastada. Nadie me había hecho sentir que valía la pena hacer algo. Ahora estoy aquí y quiero ayudar a esta mujer que lleva años encerrada aquí. He estado solo mucho tiempo, me acostumbré a que nadie fuese importante para mí, ni yo para nadie. Tengo treinta años, soy huérfano de padre y madre. No tengo familia cercana, y los que tuve, se olvidaron de mí. Ahora solo pienso en Julia. 

 

-Voy a ayudarte, contesté.

 

Entonces Julia se estiró en la cama y recogió sus largos cabellos y se sentó por un rato largo  mirando  hacia la pared blanca. Parecía contenta pero al mismo tiempo desconfiada, habían pasado diez años de todas formas y ¿quién era ella? Y ¿cómo iba a ayudarla yo?



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 3 Los sueños de Julia

 

Juia es atacada en sus sueños, tiene pesadillas con el conejo. Aún la busca para ofrecerle realidades adversas, donde todos están mal y ella bien mientras viva en el sueño del conejo.

Julia se despierta dando gritos, alaridos.. y David le toca el cabello riso y le dice ya mi amor, ya despetaste, ya estas a salvo.

Julia lo mira y sueña con el doctor ramirez, y vuelve a gritar esta vez mas fuerte. David le dice de nuevo, ya mi amor, soy yo. Prende las luces y le dice Julia, amor, soy yo David.

Julia perpleja suelta una carcajada que hasta se mea un poquito.

-          Ay amor es verdad

-          Eres tú

-          Perdóname

Y David le contesta

-          No hay nada que perdonar, linda

-          No pasa nada mi amor hermosa

-          Tranquila mi reina de bambú

Bambú? Contesta Julia

-          Sí, bambu porque eres mi osita panda.

Se abrazan y comienzan a llorar,

Y poco a poco vuelven a dormir.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capitulo 5. La vida laboral de Julia

Julia quiere camello pero no encuentra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 3 las dos caras de la moneda bipolar, la historia de la narradora

Las dos caras de la moneda Bipolar.

Al salir de la clínica mi mirada recorre cada espacio como si nunca hubiese visto el cielo o la vida, me siento como si acabase de nacer y percibiera olores, colores y personas. Soy libre o al menos eso creo y sé que no será por mucho tiempo. Había estado creyéndole siempre a todos los médicos sobre mi diagnóstico de por vida. ¿Pueden ellos acaso determinar el destino de una persona de esa forma tan cruel y despiadada? Especialmente frente a una adolescente de 14 años.  Esa fue la vez en que mi vida se dividió en dos, ya nunca nada iba a ser como antes.  No quisiera describir en detalle todos los horrores de mi vida porque el motivo de este escrito es enaltecer la belleza en medio de tanta tristeza, quisiera contarles que a pesar de todo he conseguido ser medianamente feliz.  Atesoro cada instante de mi vida porque no sé cuándo mi libertad termine y cuándo pondré un pie de nuevo en un centro hospitalario terapéutico donde seré tratada junto a personas deprimidas, suicidas, drogadictos entre otros con enfermedades mentales peores a la mía, peores que un trastorno bipolar. No obstante, me rehúso a afirmar si algo es realmente peor que lo otro, cada quien sufre a su manera, y conmigo sufren mis familiares y amigos. A veces desearía desaparecer para siempre, pero entiendo también que es una forma cobarde de no enfrentar la vida. 

-Los motivos que desarrollaron el trastorno en ti puede que sean ciertos, la pregunta es : ¿qué harás ahora realmente si ya padeces de ésta condición? Me preguntó la Doctora Alonso sin chistar.

Me he cansado de buscar orígenes y culpables, también he logrado perdonar a quienes tanto daño me han hecho, sacar de mi corazón el resentimiento ha sido un papel importante en mi sanación tanto física como mental. La vida me ha enseñado todo a puñetazos y cachetadas.  Muchas veces los recuerdos en la noche sobre las hospitalizaciones son tan vívidos que me hacen llorar y me deprimen, a lo que he llamado con uno de mis dichos inventados “ Llorar es la mejor forma de limpiar los ojos”  Podría decir que un sufrimiento que lleva 14 años ha sido verdaderamente insoportable, pero no por completo. He tenido muchas oportunidades y las he disfrutado al máximo.  De la misma forma he perdido amigos, novios y he echado por la borda mis ganas de soñar. Conocí la depresión como nunca antes la había sentido e incluso intenté acabar con mi vida. Desde ese día en el que prometí nunca más volver a intentarlo sigo buscando motivos para volver a soñar y en vez de retomar la vida, reinventarme como ser humano.  Ya no soy una niña, ya no puedo jugar con mi salud, y sin embargo, heme aquí escribiendo este texto a las 5 de la mañana. Estas costumbres y malos hábitos que tengo están realmente arraigados, incrustados y enterrados en cada centímetro de mi cuerpo. A veces quisiera ser una persona de esas que madrugan y Dios les ayuda, tengo la teoría de que Él no me ayuda a mí por andar durmiendo todo el día.

Hay que empezar por el comienzo

A los 14 años fui diagnosticada con una enfermedad mental que se llama trastorno afectivo bipolar. Yo no sabía en ese momento la magnitud de lo que estas palabras significarían en mi vida.  De una mañana para otra, una noche sin dormir, mi cabeza estalló.  Comencé a pensar en la vida, en el ser humano, en la razón de ser de la humanidad, la naturaleza los árboles y Dios. El tema de dios siempre ha sido recurrente en mi vida, pero hasta ese día nunca había sido tan importante, de tanto pensar comencé a sentirme poderosa, a creer que era yo la que controlaba el mundo y a creer que era yo, el mismo Dios que está en todas partes y que todos buscan. Creí haber resuelto la razón del universo en una noche, y claramente no pude con todo eso que sentía y llegó un punto en el que comenzó el caos.  

Mi primera crisis de bipolaridad fue catastrófica, terminé saltando del balcón de mi casa porque pensaba que necesitaba de alguna forma morir y renacer. Lo recuerdo como si fuera ayer y han pasado más de 14 años desde ese día. El día que marcó mi vida y la dividió en dos.  Solo quería que todo volviera a la normalidad, sin embargo nada nunca lo fue y ni será y en este momento de mi vida tengo la respuesta a ese por qué.  ¿por qué me pasó esto a mí? ¿Qué culpa estoy pagando, qué te he hecho Dios? 

Ese día, en mi euforia comencé a cambiar las cosas dentro de la casa, a mover muebles quitar cortinas sin darme cuenta de que en el afán de cambiar no hacía nada más que destruirlo todo a mi paso. Comencé a actuar me manera violenta y mis padres se vieron en la necesidad de internarme en una clínica psiquiátrica.  Recuerdo la mañana en la que entre varias personas agarraron mi cuerpo semi desnudo y me metieron a un auto que me llevaría a ese lugar. 

Pensé que nunca jamás volvería a un lugar como ese pero no sabía todo lo que estaba por venir para mi vida. Ahí estaba yo, una Alejandra de 14 años amarrada a una cama en un hospital mental. Los médicos, mis padres, el resto de mi familia, mis amigos todos, pensaron que yo me había vuelto loca para siempre, era eso o estaba bajo la influencia de todas las drogas habidas y por haber. Pero yo no había consumido absolutamente nada y los exámenes de sangre lo demostraron, pero algo pasaba conmigo,  estaba llena de una energía descomunal,  sola en ese cuarto blanco y aún sintiéndome como un dios, pensaba que esta era mi crucifixión, alucinaba y veía que mis muñecas se enrojecían de tanto jalar esas cuerdas que me tenían amarrada. Tomé toda la fuerza que tenía y me solté, ¿cómo exactamente? no lo sé.. pero aprendí a hacerlo y las veces siguientes en clínicas esto fue problemático para los enfermeros y médicos.  La conocida “inmovilización” no funcionaba conmigo una niña delgada e insípida de 14 años. 

Con ayuda de sedantes y medicamentos comencé a recobrar el sentido, a ser yo de nuevo, comencé a despertar de esa pesadilla que siempre quise que fuera un sueño pero no lo era, es mi realidad.  Y desperté y me encontré rodeada de personas actuando raro, estaba atrapada en aquél lugar, me sentía sola y perdida. Extrañaba a mi papá y solo podía verlo en las visitas. Hoy día pienso que incluso con todo lo que había pasado por mi mente, lo que más me traumó fueron esos días en la clínica psiquiátrica. 

Finalmente salí de ese lugar, como un despojo humano, no había rastros de una Alejandra ¿quién era yo antes de todo esto? No reía, no hablaba, no quería comer y solo lloraba. El trastorno bipolar tipo I consiste básicamente en dos caras de una misma moneda, una es la manía que tiende a llegar a picos tan altos parecidos a la esquizofrenia, todo lo que sentí al principio de la crisis y la otra es la depresión lo que estaba pasando al salir de la clínica. Yo no podía recordar todo lo que había pasado pero hubo algo que no olvidé y fue la idea de pensar que yo era dios.  Mi depresión ya diagnosticada como un síntoma de mi enfermedad, iba más allá de solo la recuperación en casa después de el mes que estuve internada.

En realidad yo lloraba porque pensaba que Dios nunca me iba a perdonar haberme llegado a sentir así, haber pensado tantas barbaridades.  Lloraba porque había ofendido a Dios y él no me iba a querer más, tenía miedo y vergüenza. Con los años las crisis se volvieron más y más frecuentes, yo dejaba de dormir una o dos noches y mi cabeza comenzaba a desvariar. Sin embargo, la idea de sentirme como Dios cambió por supuesto, ya no estaba enferma y no tenía esas ideas de grandeza que suelen experimentar los pacientes bipolares durante sus crisis de manía. 

Pero todo tiene su final y la euforia se acaba y viene la depresión, viene el choque con la realidad que no ha cambiado, porque siguió sin ti de toda formas; el mundo no va a dejar de girar solo porque estés en una clínica y  ahí estaba yo otra vez  una Alejandra ya con 16 años, con el alma y la vida destrozada a pedazos

- “Papi, cómo se recuperan las ganas de vivir?” le dije

Ni siquiera mi propio padre pudo responder a tal pregunta, ¿podría alguno de ustedes?  Yo era un desastre humano por supuesto, pero la vida me tenía preparada más sorpresas. Después de muchas mas hospitalizaciones comencé a valorar verdaderamente mi libertad, y sin embargo, no asumía el tratamiento médico que llevaba. Básicamente tenía ganas de explorar el mundo y de cometer locuras que durante aproximadamente 20 años había evitado, como probar mi primera cerveza y emborracharme.  En medio de mi desorden también me involucré en relaciones sumamente tóxicas que acabaron empeorando mi trastorno mental. Las recaídas volvían hasta que durante unos años se detuvieron. Tuve una psiquiatra que me ayudó mucho con mi tratamiento, Juanita, se llama. Nunca más la vi y siento que sería buena idea volver por lo menos a saludarla, aunque la última vez que me vio me dijo sin tapujos

- ¡Es que tu tienes un trastorno muy hijo de puta!

¡Qué sabias y honestas palabras! Hasta el día de hoy no conozco a otros bipolares que experimenten los mismos síntomas como los míos. Tampoco pacientes que hayan hecho alergias a tantos medicamentos como yo. Los psiquiatras en su afán por ayudar muchas veces perjudican a sus propios pacientes y esto es algo que aprendí a las malas.  Como aquella noche en la que probé ese medicamento que me hizo alucinar y entrar en un ataque de pánico, así que mi padre al no saber cómo ayudarme me llevó de urgencias a una clínica donde me inyectaron un tranquilizante al que soy alérgica, aunque les repetí que lo era, nadie me hizo caso y posteriormente comencé a convulsionar de tal manera que fue necesario canalizarme y ponerme oxígeno. Duré casi dos semanas con dolores en el cuerpo y con miedo a salir de la casa por algún motivo.  Yo sabía que era alérgica al haloperidol porque ya en una clínica me habían aplicado esa inyección y de una vez notaron mi reacción.  Curiosamente en ese hospital al que me llevó mi papá, la jefa de enfermería era una chica que estudió conmigo en el colegio en 9no grado, la reconocí y sentí vergüenza del estado fatal en el que yo estaba. 

Volver a la vida, a la universidad, a los amigos, a la familia.  Volver a vivir y sonreír era algo que se me daba bien después de todo, pero no he podido lograrlo con facilidad desde las últimas crisis entre 2018- 2020.  La vida me ha dado una paliza y en el rin de pelea sigo tumbada pensando cómo levantarme. Me he dispuesto a escribir porque es la única forma de contarle al mundo por lo que he pasado. Veo rodar la película de mi vida y me cuesta atisbar lo bueno y rechazar lo malo. En la última clínica en la que estuve decidieron inmovilizarme por no querer el desayuno que me habían servido. Una enfermera salió corriendo con las vendas y llamó a dos enfermeros más para que la ayudaran. No fue necesario tomarme por la fuerza, vi a los enfermeros y caminé con ellos. Uno de ellos me dijo – Lo siento pero son órdenes médicas-  Y así pues, decidieron hacer los nudos en mis muñecas, cada uno a un extremo de la cama y los pies a su vez amarrados.  Se le conoce como amarre de cuatro puntos. Sin exagerar, se tardaron mucho más en amarrarme a la cama que yo en soltarme. Me he vuelto experta en nudos y aún con los dientes podía soltarme. La cámara de vigilancia de la habitación les mostró que me había soltado y tuvieron que volver a inmovilizarme 3 veces más, hasta que se rindieron y solo me dejaron en ese cuarto encerrada por varias horas, yo me puse a cantar esa canción de Evanescence “ My inmortal” casi que aullando y un enfermero pensó que yo estaba llorando y decidió abrirme la puerta.  

Ese lugar se llama Nuevo ser, pero como mi papá decía es francamente una clínica psiquiátrica del siglo XIX. El espacio de las mujeres está cercado por alambres metálicos que te hacen sentir que estás en una jaula.  No puedes observar el cielo directamente sino desde cierta perspectiva. No miento cuando digo que en ese espantoso antro de tortura pude observar los atardeceres y amaneceres más hermosos. El personal de enfermería en su mayoría eran una manada de imbéciles, insensibles e indiferentes a los problemas y situaciones que podían presentarse ahí. Muchas mujeres que conocí empeoraron al estar en captividad, otras personas no. Lo más agradable era cuando podías recibir las visitas e incluso una clase de música los jueves con un profesor llamado Aníbal. Esa vez duré 2 meses y un poco más hospitalizada, jamás tuve una crisis tan larga, tanto que la psiquiatra se atrevió a decir que yo había “involucionado” Yo por mi parte sentí esa expresión como si fuese un Pokémon. Ya se hablaba de daño cognitivo porque mi memoria estaba fallando muchísimo y el cabello comenzó a caérseme en extremo. Tenía miedo y comencé a llorar todo el tiempo. Una enfermera me encontró llorando desconsoladamente en la habitación con la luz apagada y me dijo

- Alejandra, éstas no son horas de dormir.

- No estoy durmiendo, contesté, enciende la luz.

Dina, la enfermera que ya me conocía de otra clínica, me observó llorando y me preguntó qué me pasaba, a lo que yo le contesto que la psiquiatra dijo que me iban a someter a un tratamiento y que se me caería todo el cabello en ese proceso porque yo presentaba daños cognitivos. Entonces me dice, ¿y tú qué opinas de todo eso que te dijo? Y yo le dije:

- No le creo, no se me va a caer el cabello, porque ella es solo un médico y la última palabra la tiene Dios. 

- Entonces no tienes por qué llorar, agregó ella. 

Me levanté y salí a compartir con mis compañeras de celda, digo clínica, y nos pusimos a ver una película. En la clínica, a través del enrejado, las mujeres y los hombres se enviaban papelitos y se enamoraban entre sí. Era curioso como nos separaban, pero los jueves de clase de música, las mujeres podían bajar y estar cerca de los hombres, quienes en su mayoría estaban por consumo de estupefacientes.  La cuestión era muy paradójica, los hombres tenían un espacio abierto, jugaban fútbol, baseball y realizaban las actividades terapéuticas al aire libre, y sin embargo deseaban el espacio de las mujeres porque nosotras teníamos una sala donde veíamos películas y videos con internet.  Solo una vez convencí a las enfermeras que preguntaran si podíamos bajar las mujeres a jugar fútbol también. Me moría de ganas por correr libremente y patear un balón. Como ven, la gente siempre quiere lo que otros tienen y viceversa. Ellos estaban aburridos de estar abajo y nosotras de estar arriba, en nuestra cárcel. 

Conocí a personas muy interesantes, y de haber tenido tantas recaídas, me terminé reencontrando con pacientes que habían sido mis amigos durante las hospitalizaciones. De todas formas, no pienso volver a ese lugar nunca más, ni a ningún otro. Podrá ser que nadie me crea, podrá ser que sea solo yo quien deba creerlo, pero tengo la sensación ferviente de que no volveré a enfermarme, que tuve 14 años de experiencia y que ahora nada ni nadie podrá derrumbarme, aunque recuerde esas veces de adolescente rogando porque me soltaran de las inmovilizaciones o todas las veces que perdí el sentido de mi vida. Ser bipolar es una mierda, pero también me ha dado la oportunidad de apreciar la vida a cada instante. Recuerdo cuando esperaba cada miércoles para recibir la visita de mi padre, salía corriendo a abrazarlo y tenía fuerza hasta para cargarlo. Así mismo, toda mi familia me ha apoyado siempre y en medio del trastorno y aunque tenga problemas todavía para recordar cosas, cada vez siento que me recupero más. 

Aprendí a perdonar a mi madre, porque siempre estuve llena de resentimientos hacia ella, por mi crianza e infancia, por los tratos que recibí de su parte sin entender también que ella ( como todas las personas)  lleva sus cargas y luchas internas, no todo el mundo está listo para enfrentar algo como ser padres de una persona con una condición mental. Pasados unos días de haber salido de una clínica, ella amenazó con internarme de nuevo y yo fui a la cocina y agarré un cuchillo y le dije que si llamaba a una ambulancia yo me iba a cortar las venas en su propia cara. Mi hermano apareció a quitarme el cuchillo, pero ella tenía razón yo no estaba bien y eventualmente fue necesaria mi hospitalización. De igual manera, mi pobre madre tuvo que lidiar con esa crisis sola. Ella es alguien que sufrió mucho toda la vida y yo nunca fui capaz de entenderlo hasta que después de ésta crisis del  2019- 2020 abrí los ojos y me di cuenta de que ella nunca tuvo la culpa de nada, por supuesto cometió errores pero jamás me ha abandonado. Sacar todo eso de mi pecho me hace sentir tan liviana que considero que es por esa razón que siento sanidad en mí. Perdonar a todos aquellos que me hirieron ha sido el mejor remedio para mi alma y al mismo tiempo perdonar a esa Alejandra que se equivocó tantas veces en el pasado y ahora quiere seguir adelante con su vida.

A lo largo de mi vida he conocido a muchos médicos, psicólogos, psiquiatras quienes me han dado más de un ultimátum sobre mi medicación. También me he tropezado con amistades necias que me han recomendado suspender mis tratamientos ¡Qué personas tan ignorantes! Tuve una amiga que afirmaba ser bipolar, pero las cosas que me decían no correspondían a mi propio trastorno, estuve leyendo mucho más y encontré que el trastorno tipo II ( con tendencia a la depresión) era diferente a lo que yo experimentaba.  Esta chica me dijo que dejó las pastillas y estaba de maravilla, otras personas me contaban historias similares, pero ninguna como la mía. El alcance de mi manía rayaba ya en lo psicótico. Un psiquiatra le dijo a mi madre que yo no iba a regresar nunca a la realidad. Ella misma me contó que pudo observarme una vez, con la mirada perdida observando el techo de una habitación y fue entonces cuando supo que yo realmente no estaba bien. Con ayuda de todo tipo de medicamentos, litio, quetiapina, risperidona, olanzapina, levomepromazina, clonazepam entre muchos más por fin pude volver a ser yo.  La persona que entra en crisis y se transforma por completo deja de ser Alejandra y se convierte en alguien irreconocible, quien también hace cosas que yo en mis cabales no haría. Es como estar en una borrachera espantosa y actuar de forma alocada y sin sentido, sin saber las repercusiones de los actos o los insultos, sin saber a quien puedo lastimar con palabras groseras e inclusive llegar a ser violenta.  En las clínicas me obligan a dormir a las buenas o a las malas. Mis problemas siempre han comenzado por un trastorno de sueño.

Solía vivir siempre con miedo, sintiendo que en cualquier momento vendría la crisis y que toda mi vida se echaría por la borda. Ahora mismo eso ha cambiado para mí, ya no tengo miedo a eso. Temo que se me dificulte continuar con mis estudios aplazados y sea incapaz de aprender ya que para mi infortunio el tema de la pérdida de memoria a corto plazo persiste, aunque por otro lado tengo cabello todavía y aunque preferiría estar completamente sana de mi memoria antes que dejar de perder cabello, pues al menos es algo y lo valoro.

Los médicos te dicen que el tratamiento es de por vida, que las pastillas también, pero no en todos los casos y a cualquiera que lea esto le recomiendo informarse bien sobre sus síntomas y tomar todas las precauciones cuando reciban tratamientos.  En mi época de clínica desarrollé una teoría para no volver a enfermarse en seis pasos:
1.Recibir psicoterapia permanente y tener revisión psiquiátrica.
2. Tener hábitos sanos de sueño
3. Tomar medicación ( solo si hace falta)
4. Llevar una alimentación saludable
5. Hacer ejercicio o actividades de esparcimiento que liberen endorfinas.
6. Alejarse de cualquier tipo de relaciones tóxicas. 

Ahora bien, yo no soy una experta en el asunto, solo estoy contando mi experiencia y estoy completamente segura de que las pastillas y las citas psiquiátricas no van a devolverle las ganas de vivir a nadie, tampoco es algo que pueda suceder mágicamente pero es fundamental el seguimiento a través de la psicoterapia, que éste funcione de la mano con el tratamiento que lleva el psiquiatra y así mantener estable al paciente. Todos los seres humanos necesitamos a su vez redes de apoyo, es algo que aprendí en mis terapias. Es decir, personas con las que podamos contar, porque en caso de desfallecer aun teniendo el tratamiento y la psicoterapia, pero sin tener apoyo familiar, económico o de amistades, nos quedamos solos con nuestros problemas y es ahí cuando empiezan las crisis. 

He aprendido a llevar mi condición como un estilo de vida del cual puedo sacar provecho, por ejemplo escribir, es algo que me apasiona y poder compartir esta historia y creer que tal vez alguien pueda aprender sobre lo que me ha pasado.  Hace ya muchos años, yo estaba sin apoyo psiquiátrico ni psicológico y me tomaba las pastillas mas o menos cuando yo quería, otras veces fingía que las tomaba y las botaba para que mis padres no se dieran cuenta. Simplemente porque me rehusaba a admitir que yo tenía un problema. Una noche estando en mi cuarto me hablan para avisarme que mi mejor amiga del colegio tenía cáncer.  Inmediatamente me alteré hasta tal punto que comencé una crisis. Por supuesto que no tenía medicamento de base, ni estaba emocionalmente estable como para resistirlo y así tal cual terminé hospitalizada. Un par de años más tarde mi amiga muere y aunque fue demasiado duro para mí, no caí en crisis nuevamente. Mi madre me acompañó todo el tiempo y me calmé poco a poco. Lloré lo que tuve que llorar pero me mantuve en pie. Lamenté no haberme despedido de ella cuando pude, pero sé que hice todo lo posible por hacerla reír y pasar tiempo con ella aún cuando por dentro tenía unas ganas incontenibles de romper en llanto. Siempre le sonreía y le hacía bromas jocosas. Nataly descansa en paz, era un ser noble y amoroso, donde quiera que esté, si hay un después de la vida, ella está bien. 

Siguiendo con la historia durante las primeras crisis, generadas por falta de sueño excesivo me escapaba de la casa a las 3 de la mañana a caminar por las calles de Barranquilla sola a los 15 años, mi papá se iba detrás de mí para cuidarme. Él ha dedicado la mayor parte de su vida a cuidarme, tal vez por eso no entiende que he crecido y que puedo tomar mis decisiones, siempre tiene la necesidad de protegerme, él es una persona maravillosa y lo adoro con todas las fuerzas de mi corazón. Mi papá ha hecho todo lo que está a su alcance para ayudarme y verme bien, es algo que le nace desde siempre y soy afortunada de tenerlo. Así mismo he tenido la fortuna de que después de la separación de mis padres, cada uno con su respectiva pareja han traído a mi mundo personas increíbles que me han tendido la mano como lo son mi padrastro y madrastra.  Una familia bastante grande a decir verdad porque tengo hermanastros, hermanastras y un montón de gente más con la que no comparto realmente consanguineidad, pero sí un cariño fraternal muy bonito.

El tema de mi TAB fue muy polémico durante mi adolescencia tanto que decidí no contarle a nadie sobre lo que me sucedía así que cuando necesitaba justificar las pastillas que tomo  mi corazón ha sido excusa para no andarle explicando nada a la gente, pero para colmo de males, la mentira se me hizo realidad porque he terminado con problemas de taquicardias y arritmias generadas por los medicamentos que consumo. Por eso suelen hacerme electrocardiogramas. 

En todo el proceso de confesar la realidad de mi vida a las personas me he equivocado muchas veces de receptor. No todo el mundo va a tomar esta historia con aceptación y buenos ojos. Es por eso que demasiadas personas se han terminado alejando de mí, cosa que asumo realmente como selección natural. Entiendo que son personas que no merecen mi amistad y que tengo que dejarlas ir aunque me duela haberles confiado mi vida, aunque así mismo dan cuenta de quienes son realmente. 

A pesar de tener ya consciencia de mi condición, experiencia en clínicas y en la vida misma, el tema del trastorno afectivo bipolar sigue siendo tabú y visto por las personas como “gente loca” jamás pensé que una persona pudiese amarme sabiendo a lo que se está enfrentando, pero esta vez hay alguien para mí que sabiendo todo lo que puede pasarme algún día, está dispuesto a quedarse a mi lado. Soy afortunada de conocerlo y creo que para cada una de esas personas bipolares allá afuera que están pensando que jamás nadie los querrá por ser como son, también hay esperanza. Lo importante es estar sanos y así las personas llegaran a nuestras vidas porque reflejamos lo hermoso que llevamos por dentro.  Hasta al TAB hay que sacarle provecho, alguien una vez me felicitó por ser bipolar y yo le dije   -¡¡¡Nooooo!!! Es horrible- y una señora me responde: - Debes ser muy inteligente-.  Todavía recuerdo ese día, porque yo consideraba que el diagnóstico que tenía era lo más espantoso de la tierra y aunque siento una carga sobre mis hombros que no se quita, una lucha que no termina, soy esta persona que escribe indiscutiblemente gracias a todas las situaciones ( en crisis o no) que he tenido que vivir. 

Una vez estando inmovilizada en una clínica, una paciente tomo los inmovilizadores de mis pies y los apretó fuerte contra mi cuello ahorcándome con ambas manos. La paciente era una mujer joven especial, pero podía entender cuando se le hablaba. Mientras aprisionaba mi cuello y yo me quedaba sin aire alcancé a decirle con un hilo de voz: Me estás matando.  Inmediatamente se dio cuenta de lo que hacía y me soltó. Pude haber muerto y en esa clínica nadie lo habría notado, de igual forma una mujer que me detestó desde que me vio me agarró un día por el cabello y me reventó contra el suelo con todas las fuerzas que tenía. Sentí el golpe y quedé desmayada ahí tirada. Eventualmente logré recuperarme de esa crisis, claro parcialmente afirmó la psiquiatra a mis padres. Ya no era necesaria la hospitalización, pero yo no estaba completamente bien. Desde finales de 2018 hasta la presente fecha siento realmente que soy yo misma y me ha costado demasiado trabajo volver a encontrarme porque francamente con todas estas experiencias no soy la misma persona, pero en esencia está Alejandra Lemus, dispuesta a seguir escribiendo y convencida de que puedo lograr lo que me proponga, con un par de palabras clave dicha por una eminencia en psiquiatría y psicología: Disciplina e inteligencia emocional.  





 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 4 el gato del túnel

 El gato del túnel



Decido comenzar este relato porque me he visto en la necesidad de contar todo lo que ha acontecido desde esa noche cuando al pasar por el túnel me crucé con la muerte disfrazada de amor. Trato de no llorar al recordarlo. Siempre supe que estaba al borde, a unos centímetros de morir y esa noche comenzó mi historia de terror.  Un gato me persigue mientras camino hacia el otro lado de la avenida sin despegarse de mi lado. Unas cuadras más adelante observo al mismo gato detrás de mis pisadas, entonces vuelvo mi mirada hacia él y quedo petrificada justo ahí. Estamos mirándonos fijamente cuando de pronto este misterioso gato comienza a rozarme las piernas y a ronronear de manera cariñosa junto a mí. Decido alzarlo y palpar a este animal, que parecía haberme escogido en medio de los transeúntes.  El gato, macho, mitad blanco y mitad negro con grandes ojos color amarillo.  Te llamarás Milky, le dije como si pudiese entenderme y me dispongo a llevarlo conmigo a casa.  Mi apartamento era pequeño, un cuarto, una diminuta junto a la cocina y un baño. Había comenzado a vivir sola desde hace un año ya. Soy una persona solitaria y no quise nunca compañía, ni siquiera de plantas. Ese lugar era mi cueva, me dedico a trabajar desde el computador de mi casa y gano a penas lo necesario para vivir traduciendo libros al francés. Sin darme cuenta, me había entusiasmado y enamorado de mi nuevo acompañante, Milky, el gato negro de la calle. Decidí llevarlo al veterinario, vacunarlo y adoptarlo como propio. Quisiera creer que estoy contando una linda historia o al menos eso parece. El gato se acomodaba a mi lado en la cama y se acurrucaba en mi costado suavemente durante mis sueños.  A veces jugaba conmigo y saltaba por las paredes del apartamentico en esta calurosa ciudad.  Milky era muy cariñoso y a veces sentía que trataba de hablarme, me maullaba para mostrarme cosas de la casa que yo no había notado, le gustaba que lo siguiera. Sin embargo, un día cualquiera volví de hacer unas compras y ya no estaba.  Desesperada por haberlo perdido y sin entender realmente cómo escapó, imprimí unos volantes que pegué por el vecindario sobre una recompensa para recuperarlo. Me puse muy triste ya que habían transcurrido más de 7 días y mi gato no estaba por ninguna parte, comencé a resignarme de haberlo perdido y el vacío en mi pecho era precisamente dolor por su pérdida. Decidí dar por sentado que no volvería y un día cualquiera me tropecé cruzando el mismo túnel con un muchacho que cargaba a un gato exactamente igual en sus brazos. 



- Lo siento por molestarlo, ¿es ese su gato? Le pregunté al chico

- Sí, es mío lo había perdido hace un tiempo, contestó él.

- Ese gato, o Milky como yo le decía, estuvo viviendo en mi apartamento luego de haberme seguido varias cuadras, pensé que no tenía dueño y lo mantuve en mi casa

- Gracias, dice él, ¿cómo te llamas?

-  Clara ¿y tú? 

- Francisco, muchas gracias por cuidar a mi gato, puedes venir a visitarlo cuando quieras. 

Intercambié números de teléfono con él y seguí mi camino de igual forma decepcionada de que Milky no fuese mío realmente y sobre todo porque nunca pensé que necesitase de compañía, mucho menos de un animal que de alguna forma u otra, me hizo dar cuenta de mi extrema soledad. No tengo familia, soy huérfana de ambos padres, no tengo hermanos, ni primos ni tíos, tanto mi padre como mi madre eran hijos únicos. Al final estaba yo, sola en el mundo y justo ahora notaba que era necesario tener algo a mi lado, un ser, un animal o un humano. ¿Desde cuándo he estado alejada de toda la humanidad? Y ¿por qué me parecía normal estar completamente sola? 

Estaba acostumbrada eso era, me miro al espejo y noto mi aspecto, palpo con mis dedos mi rostro y por un instante siento que no me reconozco ahí misma, mi cabello negro y largo y mi tez blancuzca llena de pecas y ojeras ¿soy una persona infeliz?  Comienzo a pensar en voz alta. No me relaciono prácticamente con nadie, trabajando desde casa en un computador. Me he dedicado a estudiar y acumular títulos que ni siquiera tengo colgados en la pared sino enrollados en el armario, por primera vez me doy cuenta de tanta soledad. A mis 30 años, triste por haber perdido un gato que nunca fue mío. Podría llamar a ese muchacho y tratar de ser su amiga, al menos así me dejaría ver a Milky.  Sigo divagando en mis pensamientos y tratando de comprender mi vida como tal. Ha llegado ese momento de reaccionar ante mi realidad y tomar consciencia de cómo he estado llevando mi vida y la pregunta más importante ¿hacía dónde?  Creo que he dejado de soñar y me he acostumbrado a vivir medianamente bien sin muchos gastos ni felicidad, para mí eso esa lo normal pero ahora todo había cambiado, porque siento que anhelo volver a ver a ese chico y al gato. ¿sería muy pronto para llamarlo? Solo han pasado cuatro días desde que nos cruzamos en la calle.  Suena el celular y contestó:
-¿Hola? 

- Hola Clara, soy yo Francisco el chico del gato, quisiera saber si te gustaría ir por un café, conozco un sitio muy bonito.

-  Bueno, dije, ¿a qué hora podría ser? 

- ¿Estás libre ahora? Me pregunta

- Sí, ahora está bien, podemos encontrarnos en el túnel en 10 minutos, le dije

***

No sé en qué estaba pensando, no estaba arreglada, no tenía sino pijamas, entonces me cambié lo más pronto posible y acomodé mi cabello, me puse algo de lápiz labial y me sentí medianamente bonita para salir a encontrarme con él. Mis pisadas eran nerviosas y tenía cierto temor e incertidumbre con respecto a esta salida, ¿era una cita? ¿O era algo simplemente amistoso de su parte? De todas formas ahí estaba yo atisbando la posibilidad de interactuar con una persona, en especial a este joven, dueño de el gato al que yo consideraba parcialmente mío. Voy caminando y finalmente llego y él ya estaba ahí. Me saluda y me da un beso en la mejilla y agrega – Te ves muy bonita– Le agradezco y comenzamos a caminar juntos hacia el café. Era un lugar muy pintoresco, con una decoración muy particular con pequeñas plantas en recipientes de bombillos eléctricos que alumbraban y colgaban del techo. También tenía un patio con árboles y mesas de colores. 

-Amo este lugar, dice Francisco

- Está muy lindo, dije yo.

Un mesero se acercó a nosotros y nos dijo que el pedido se hacía directamente en la caja entonces Francisco me pregunta qué voy a tomar y se ofrece a ir por las bebidas. – No tienes que ir tú, yo voy contigo, le digo. Sin embargo, él insiste y se va a buscar un cappuccino para mí y un té de frutos rojos para él. –¿Quieres azúcar? – Me pregunta, No así simple está bien, le digo Entonces me quedo ahí observando el lugar, hay unas personas fumando y me dan ganas de fumar a mí también, pero es un mal hábito que llevo un tiempo tratando de dejar, aunque, con el café es demasiado provocativo, no quisiera tampoco que Francisco supiera que yo fumaba para no darle una mala impresión. Nos tomamos el café esa vez y hablamos sobre nuestras vidas, me daba un poco de vergüenza resumir la mía en que era una solitaria que trabaja desde casa y no tiene familia ni amigos pero era al cruda realidad. Por su parte Francisco era todo un mundo de historias, sus padres separados, un padrastro maltratador, hermanos y hermanastros por doquier. Trabajaba desde casa también porque era traductor freelance y al mismo tiempo músico, al menos todo eso era lo que me decía y yo había decidido creer que era verdad, pero no podía dejar de dudar en si todo era falso. ¿Era una posibilidad no? Terminamos de hablar y me propuso ir a su apartamento. No obstante, yo tenía miedo de irme así con un extraño y le dije que debía terminar unas entregas que tenía esa semana pero que me gustaría ir otro día. 

- Está bien, ¿Puedo llamarte luego? Me caíste muy bien, me dice Francisco

- Claro, gracias, tú a mí también, le digo y nos despedimos cada uno hacía sus respectivos hogares.

Primero me sentí como una mujer adulta y madura, pero luego pensé que había perdido una oportunidad y que ese chico no me iba a buscar más después de haberlo rechazado así, pero él seguía siendo un extraño francamente y yo no podía ponerme en riesgo así tan fácilmente. Si me llama de nuevo mostrará que tiene verdadero interés, sino pues ciertamente no tengo nada que perder, siempre he estado sola, y la idea de volver a ver al gato me atraía incluso más que involucrarme con Francisco y no sé el porqué. ¿Qué tenía aquel gato que me llamaba tanto la atención? Es como si me hubiese embrujado con su mirada. Yo no podía entender la fijación que tenía. Francisco era un tipo atractivo, se veía bastante interesante, tenía barba y lentes color negro, sus ojos eran grandes y verdes. Era delgado pero no tanto y bastante apasionado a la literatura y al cine, según las cosas que me dijo. Hablaba alemán igual que yo, también inglés y algo de francés. El hecho de que trabajase desde casa era algo entre varias otras cosas que teníamos en común. Y bueno cabe resaltar que tiene un interés por mí bastante notorio, no me atrevo a decir que yo le gusto, pero si quiere verme y pasar tiempo conmigo, pues me llamará. ¿Me estaré empezando a ilusionar?  Decidí llamarlo yo misma esa noche ya que no pude contenerme



- Hola Francisco hablas con Clara, dije

- ¡Hola! No esperaba tu llamada, pensé que no querías hablarme más

- No, no pienses eso, estaba ocupada, podría ir a tu casa ahora, ya estoy libre, dije

- Claro, encontrémonos en el túnel como siempre, bajo en 10 minutos. 



Me alisté esta vez, esperando de una velada romántica, así que me perfumé y me cambié de ropa.  Francisco llegó puntual y se quedó viéndome y me dijo que me veía más bonita que antes, a mí me dio pena porque fue muy obvio y me sonrojé. Caminamos hacia su casa un apartamento en un edificio a tres cuadras del túnel. Entramos y el gatito salió corriendo hacia mí y comenzó a ronronear y a rozar su cuerpo contra mis piernas. 

- ¿Te gustaría tomar algo? dijo Francisco

- Sí, ¿Qué podría ser? contesté

- ¿Te gusta el vino? Tengo uno buenísimo que me trajeron de Chile

- Sí, vino está bien. 

Mientras nos tomábamos el vino comencé a sentirme mareada, aunque solo había bebido una copa, debía ser que no estaba acostumbrada al alcohol o que ese vino era fuerte en especial. No sospeché nada hasta que perdí el conocimiento en el mueble de la sala.  Escuché solo una voz y unas risas que murmuraban:  Ha caído redondita.  Tenían razón yo estaba inconsciente y cuando desperté estaba en la cama en un cuarto amarrada de pies y cabeza a las patas de la cama en mi ropa interior. Intenté gritar pero no pude, también tenía una mordaza en la boca. Francisco entró y me dijo:  Ah, finalmente despertaste, de ahora en adelante serás mi esclava, otra que me trae mi gato y si intentas huir voy a matarte como a las demás. 

¿Quién era esta persona tan horrible y por qué me quería hacer tanto daño? ¿Qué había hecho yo para merecer esto? ¿Por qué? Pues sencillamente el tipo era un psicópata y ahora tengo que luchar por mi vida. En algún momento tendrá que salir de la casa o tendré que buscar la manera de soltarme.  Sentí tanta rabia y desespero que al halar las cuerdas de mis manos comencé a hacerme más daño. No podía gritar y estaba desesperada. Mis sospechas eran ciertas, ese tipo algo se traía entre manos y ahí fui yo a ponerme en bandeja de plata a recibir alcohol en su propia casa. ¿Cómo pude ser tan idiota? Mis manos comenzaban a sudar y traté de ir aflojando los nudos sin que él se diera cuenta porque tenía una cámara en la esquina superior del cuarto que me observaba todo el día. El gato saltaba a la cama de vez en cuando. 

El tipo entró y me quitó la mordaza de la boca con la condición de que no gritara a penas lo hiciera, que si lo hacía no iba a alimentarme. Me quedé callada, decidí no hablarle ni siquiera para ofenderlo, recibí la comida y le dije que necesitaba ir al baño. El tipo iba detrás de mí a todas partes y me apuntaba con un arma. 

-  Ni se te ocurra huir, Clara, me decía una y otra vez. 

 Tenía miedo, tristeza, odio, repudio y comencé a llorar ¿por qué me haces esto? Le dije.

- Cállate y apúrate, contestó él, mientras me llevaba de regreso a la cama para amarrarme. 

Pero esta vez yo iba notando muchas cosas que podía usar para escaparme, primero que todo el gato que subía a la cama todo el tiempo. Guardé restos de comida y los mezclé con jabón mientras fui al baño cuando Francisco (si es que ese era su nombre) me llevó y no se dio cuenta. Al atarme nuevamente logré que el gato tragara esos restos de comida y comenzara a vomitar.  El tipo tuvo que salir de la casa y llevarlo al veterinario. Me dijo que si me llegaba a soltar, el sabía donde vivía y me mataría.  A mí no me importó, con el sudor de mi cuerpo comencé a deslizarme del nudo de la mano izquierda y con los dientes halarlo poco a poco hasta que me solté una mano. Una vez me solté la mano, desaté todo mi cuerpo pero las cerraduras y todo tenían candados, estaba atrapada y era un sexto piso, tampoco podía saltar por el balcón, grité por la ventana pero nadie se acercó.  Sentí unas pisadas por el corredor y un gato maullando y supe que era él. Me devolví al cuarto y acomodé las cuerdas fingiendo que estaba amarrada. 

- Maldita perra, ¿querías matar a mi gato? Me dijo desafiante, ahora pagarás por ello.

- Comencé a decir que no que no había sido yo, pero él lo sabía por la cámara y fue a la cocina y trajo un cuchillo.  Entró a la habitación y comenzó a rajarme las piernas con la punta del cuchillo,  yo me quedé resistiendo para que no notara que me había desamarrado. Después de unos cortes pensó que había sido suficiente. Lágrimas corrían por mi rostro, las cortadas eran superficiales pero igual me dolían, se sintió satisfecho y salió de la habitación.  

- Eso te pasa Clara por querer lastimarme, espero hayas entendido que soy capaz de todo. 

Cuando se sentó a revisar nuevamente la cámara se dio cuenta de que yo no estaba amarrada y corrió al cuarto, pero yo que estaba suelta de los amarres y esperándolo con una lámpara en la mano, en el momento en el que entró le estallé la lámpara en la cabeza y él se desmayó en el suelo. Rápidamente revisé las cerraduras y tomé las llaves que tenía en el pantalón, agarré al gato y hui con él, corrí de ese lugar descalza, llorando, con las manos y el cuerpo lastimado y sangrando. Tuve que apresurarme porque sabía que él no estaba muerto y se iba a levantar en cualquier momento.  Luego de llegar a mi casa , llamé a la policía y di dirección del tipo y de la cámara de video que tiene el en cuarto que prueba todo lo que hizo. 

Probablemente creo que quizá no estoy lista para la humanidad, nunca intenté hacerle daño al gato, yo sabía que era solo para hacer que ese tipo saliera de casa. Tuve que mudarme de apartamento y me quedé con Milky, pero muchas veces siento que Francisco está observándome cuando salgo, a donde quiera que voy y tengo miedo de que un día vuelva a hacerme daño. La policía no pudo hacer nada en su contra porque al entrar al lugar él ya no estaba ahí. Nadie sabe dónde está y la policía lo busca, hay recompensa a quien dé razón de él, encontraron evidencia de haber secuestrado y asesinado a dos mujeres más, pero la única que logró salvarse fui yo, al menos por ahora. Esta tarde Milky se ha escapado y  al regresar en su collar venía una nota. Me inquieté demasiado y corrí a leerla.  Solo ponía:

- Ya sé dónde vives.

 fin



Lo llamaré desprecio

 

 

A  madre, a quien tanto he despreciado

 

 

 

Mami:

 

 

me he dedicado toda la vida a aprender idiomas, lenguajes, pero, la palabra amor, me la enseñaste tú.

 

 

¿Que por qué la desprecio? …ya les digo.

Ella me crío a las patadas, golpes, puños. Los 400 golpes de Trouffoult se quedan en pañales.

Yo era Caín, soy Caín y Magdalena era Abel. A ella también la cascaban, la agarraba por el pelo y barría con ella el piso. Una madre muy violenta con dos hijas maravillosas.

Aunque Magdalena sigue siendo actualmente “la maravillosa. Tiene 36, vive en Berlín, habla japonés, tiene un PHD en lingüística. ¿y yo?

Yo soy bachiller, no terminé la Universidad, yo sigo siendo Caín. Según la Biblia, Caín mató a Abel. Yo soy la eterna hija enferma mental. Tengo un diagnóstico FX: 3.31 TAB. Trastorno esquizoafectivo bipolar.

Yo no soy la magdalena maravillosa, soy la Alejandra “Princesa encantada de los bosques” Soy un ser de luz, recargada con LITIO. 900MG de litio, 2 mg de risperidona, 20 mg de olanzapina, 180 mg de pregabalina y 20 gotas de clonazepam. Para un total de 11 pastillas diarias. Lo que sucede conmigo es un misterio y mi madre no quiere orar por mí porque odia a Dios

Y sin embargo, de ella heredé todo lo bueno, mi voz, mi inteligencia, mi capacidad de afrontar la vida.

¿y ahora? Mi padre:

Mi padre Freddy José Lemus Navarro, mi sempiterno padre. Sí, quizás soy Caín, ¿y que? Amo a mi papá y a mi mamá la desprecio, a veces no, casi siempre, jaja.

 

-       Papai: ¿Cómo se recuperan las ganas de vivir? }

-       No  hija, pero resista.

Mi papá era calma en medio delchaos. Mi papá me hizo este dibujito y yo me lo tatué. Mi papá me enseñó los números romanos, mi papá me dedicó “Resistiré” del Dúo Dinámico,


banda sonora de la película átame, de Pedro Almodóvar. Pero yo no soy de piedra, al contrario soy como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie, como dice la canción.

Pero sigo siendo Caín, jajaj. Mi historia es difícil no voy a hablarles de una mujer común, haré la historia sobre un ser de otro mundo:

YO.

 

 

Yo soy de otro planeta, la esquizoide bipolar más inteligente del planeta, IQ 116 . ¿yo? Alejandra María Lemus Serrano.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

}

 

 

 

 

 

 

Capítulo 2 “Lo llamaré locura”


En las clínicas psiquiátricas te torturan, te amarran y no te sueltan. A los 14 años amarrada un loco entró al cuarto y me manosió. Fue el PRIMER IMPACTO. Que me traumatizó, yo no sabía que me tocaría repetir la misma historia TODA mi vida.Tengo PTSD posttraumactir stress disorder “ Trastorno de estrés postramático” Desde los 14 años ( tengo ya 34) soy una loca. Pero no todo es malo ¿eh eh? Los 20 años que llevo me trajeron a este momento.

En el colegio se burlaban de  y me decían loca. Me gritaban loca, ahora me dicen loca y yo digo:

-Sí, FX 3.31

Ya lo superé, no terminé la Universidad por lo mismo, me señalaban, me gritaban “loca”Hace 10 años mi primo pedro Carlos, que toca guitarra y canta shakirazos y también escribió “Lo llamaré Amor”, me enseñó a escribir, aunque yo ya sabía jaja y primero que él. Yo soy mayor.

 

 

Ser Caín no es tan malo, tengo reputación de puta, y no saben que hace 3 años una cita de Tinder me abusó sexualemente. ¿y yo? Lloré en silencio como me enseñó mi mamá. Mi madre a quien amo y odio, soy bipolar, ¿o no? mi pobre madre, María Eugenia Serrano Quintero, cc 36552299 ( todo pago a nequi) jaja. Ella ha sufrido mucho por mi culpa..wait.

-       Señor Juez, Soy INOCENTE.

Pero a maruja no le da la gana de creer en Dios ni de orar ni una mondá, y yo soy la reencarnación, número 4 , de JESÚS DE NAZARETH.


 


 


 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 3 Lo llamaré nostalgia

 

 

Me duele todo mk

Me duele el corazón, mi mente Mi cuerpo


Extraño hasta a Pedro Carlos, mi primo famoso escritor. Ahora es mi turno de brillar, ahora es cuando!

Extraño a la maravillosa Extraño a mi papá

Extraño a mi mamá

Echo de menos al Tío Paulito

Echo de menos a mi abuela: Magdalena Navarro Russil de Lemus Hasta a MamiLucy la extraño, con eso te digo todo.

Sufro para dormir porque veo demonios, pero ya no les tengo miedo, pánico. (Panic at the disco!) suena en mi cabeza mientras escribo ésta Scheisse


 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 4 “ La menor”

Soy la cuarta hija

Soy la cuarta reencarnación

Soy la número cuatro en las listas de bipolariades más extrañas Mi cédula 1022371254

Y soy con ORGULLO, mezzo soprano, soy una nota musical.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capitulo5 “lo llamaré Calor”

Joa compae en barranquilla hace cule jopo e calor, uno debe bañarse 3 veces al día, es un infierno de cemento de los Char, pero es la arenosa y quien lo vive es quien lo goza


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 6 “Lo llamaré Amor”

 

 

Como pedrito contó, somos una familia grande, yo lo recuerdo que le decíamos Pote, Potarro, el ojón jaja, pero esto no es sobre él, es sobre mí. Me enamoré de la música, yo también canto Chayanne por mi mamá, a quien hoy desprecio. Me enamoré a los 13 años de Jose miguel manotas, me enamoré de la vida porque fui aprendiendo a amarla, a pesar de todo. Pero el primer impacto llegó a los 14 años y ya nada fue igual, ni la vida ni na ni na


Yo me volví un demonio, pero recuerden, no soy de este planeta. Soy de Namekuzei, prima de GOKU, jaja

Estoy enamorada por siempre, porque amo cantar, alabar al padre celestial, aunque yo sea un demonio, ya que aunque en Namekuzei no haya Dios, sino Sayayines. Eso sí, si algo soy en la vida es Otaku. La maravillosa tiene el cartón, pero yo tengo el conocimiento

 

 

“Totemo ureshiii kaata yo”

No te lo escribo pero te lo canto. Te amo Magdalena y también a ti Poche. Y yo amo sobretodo… prefijosufijo. Amo mis poderes! Y mis dones:

 

1  tengo el don de la palabra

2  tengo el don de las lenguas

3  tengo el don de la sanación

 

 

A quien más amo? , pues a mi marido claro! Jaja amo con locura, pero con qué más iba a amar? Fx 3.31


 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capitulo 7 lo llamaré ODIO

La malparida psiquiatra de Nuevo Ser me hizo pasar el 31 de diciembre en la Jaula. Le dije un día, le voy a poner de nombre Lucy, y ella ayyy que líndo y yo..de LUCIFER PERRA HIJUEPUTA!!

PERDÓN, me alteré. Este capítulo es corto pa’ no andar recordando tanto


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capitulo 8 lo llamaré soñar

Soñé con ir a Berlín, Magda ya cumplió ese sueño por mí. Ni alemán habla y yo sí jaja. Pero había dejado de soñar porque vivía en distimía. Ahora vuelvo a soñar, a volar porque tengo alas.


 


 

Capitulo 9 lo llamaré final.

 

 

Final final no va más se acabó el partido

 

 

¿Qué puedo decir? Ya sueño

Ya vivo

Ya no desprecio Ya perdoné

Ya cumplo mis sueños de escribir mi historia

 

 

Ya no soy nada de lo anterior, soy Alejandra, una mujer como TODAS.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LOCA

 

 

 

 

 

 

 

 

LAS VÍSPERAS DEL AMOR

 

¿por qué? ¡Quédese y lea flojo hijueputa!

 

Capítulo 1. Cuando yo conocí el amor

Cuando yo tenía 5 años conocí el amor, él se llamaba José Luis y yo me llamaba Alejandra.

Cuando yo conocí al amor no entendía nada de nada, era una bruta. No, corrijo era una niña.

Cuando yo conocí el amor no sabía qué era un beso. Ni un abrazo curador de almas ni sabía del sexo. Una vez, ya a los 8, me confesé con un sacerdote y le dije que mi pecado era la lujuria, porque me gustaban los lujos. Cuando yo era niña mi mamá me llevó a un pueblo del Sucre que se llama Sucre Sucre, se llegaba en Johnson, una chalupa. Cuando yo era niña me atropelló un carro, una moto, me tiré de un puente y a los 14 años después del primer impacto, me tiré del balcón de mi casa. Yo como siempre, inmortal. Highlander.

 

Cuando conocí el amor con besos y sexo tenía 13 años, o como dicen en mi pueblo: Soledad. Sino te dicen: aquí tiene pa’ que me la bese. Joajana

 

Capítulo 2 las 4 y 10

Nací en barranquilla un 4 de octubre a las 10 de la mañana. Y todos los días mi papá me llama a las 4 y 10, para que me de prisa, a veces prosa, pero siempre presente.

Date prisa que ya son las 4 y 10

Fue en ese cine te acuerdas? En una mañana al este del Edén.

James Dean tiraba piedras a la casa blanca entonces, te besé.

 

Mi papá como siempre lo más maravilloso que tengo.

 

Capítulo 3 divorcio

Cuando mis papás se divorciaron yo caí en el primer impacto, tenía 14 años, fueron muchas las razones que causaron mi bipolaridad, pero esa es otra novela.

Fue muy duro ver irse a mi papá, y me colocaron padrastro de una. Mi segundo papá Fidel Navarro.

 

Capítulo 4, mi segundo papá

El es como el mar, tranquilo, como un pez, un gran pez. Mide 1.90

Mi segundo papá es calmo, es amor, es paciencia. Mi segundo papá es mi segundo primer amor.

 

Capítulo 5 Mi segunda madre

Mi segunda madre fue Merys, estuvo conmigo cuando me enfermé, tantas veces. Cuando la necesite

 

When i find myself in times of trouble

Mother Mary comes to me

Speaking words of wisdom,

Let it be

 

Capítulo 6: el desamor

 

Conocí la rupture con Germán

Él me amó y yo a él, pero dejé de amarlo cuando me enfermé. Cuando tuve el primer impacto.

 

Capítulo 7 EL PRIMER IMPACTO

Este es fuerte, abrochen sus cinturones.

 

Cuando yo me enfermé la primera vez, me tiré del balcón, me volví loca y destruí todo, no sabía manejar mis poderes. Me creía Dios. Vi Evangelion, y esa es la referencia, en Evangelion, Dios manda ángeles a destruir la tierra y los humanos se defienden con los evas. Pero el que entendió, entendió.

 

Capitulo 8 EL SEGUNDO IMPACTO

Cuando fui al colegio, mi amiga hermosa ella, Nataly murió de cáncer.

Entonces yo me volví verga y me enfermé

 

Capitulo 9 EL TERCER IMPACTO

No ha llegado, está por venir.

 

Capitulo 10 en final

 

El final se acerca, el fin de los tiempos, Dios está mandando ángeles a destruir la tierra, su creación divina.

 

Capítulo 11 el final 2.0

Me alegra que me lean

Gracias.

 

 

TERCERA PARTE: LO LLAMARÉ DESPRECIO

 

 

Ya no desprecio a nadie, tengo compasión de sus pobres almas miserables. Normal, tengo amor tengo piedad, tengo misericordia, Dios no odia, sino que ama, el que ama es el diablo y yo no soy sino un angelito de Dios. Aunque Dios quiera que destruya el mundo, yo me opongo,

Yo le digo Dios no me pidas que haga daño, acuérdate que soy humana, y todo lo que uno hace en esta vida se paga, con karma o con lo que tú más amas, en este caso lo que yo más amo es a mi papá.

Capítulo 1 el despertar

Uy despertarse es difícil porque tiene uno que hacerlo sedada. Puedo dormir 3 días seguidos pero despertarme ufff, un camello. Mi mente está despierta, pero soñando barbaridades, y mi cuerpo está bajo el efecto de la sedación.

 

 

Capitulo 2 renacer

Todos morimos pero no todos renacemos, así se sencillo.

 

 

Capitulo 3 escrritora

Este capítulo será un poema

 

 

Como yo no hay 2 Ni 2 ni 3 ni 4

Como yo no hay nadie Soy única e irrepetible

 

Mejor porque quien quiere ser como yo? Nadie.

 

 

Capitulo4 mi muerte

Fue una noche tormentosa sin son ni ton. Fue una noche sin el gato en el tejado, fue una noche

para morirse de miedo. Él reventó mi celular contra el piso mientras me abusaba, fue una noche en la que morí.

 

 

 

 

 

 

Capítulo 5 quinto malo

Ya no hay quinto malo, ¿eh? Ahora hay quinto bueno.


Capítulo 6 el aborto

De la violación quede en embarazo, mi primer hijo, nacería el 5 de junio de 2024 Pero aborté porque no quería ese hijo, y ahora lo anhelo., quiero ser mamá.

 

 

 

Capitulo 6 la maternidad

Tengo ganas de ser madre y ahora no puedo, mi marido tiene vasectomía.

 

 

Capitulo 7 mi marido

Es músico, multiinstrumentalista, es hermoso oji verde como aceitunas y ami? } Me encantan las aceitunas. El tiene su propio trastorno mental.

 

Capitulo 8 mi papá

Es intenso conmigo pero le perdono todo porque lo amo

 

 


 

 

}

 

 

 

 

 

 

 

 

Capitulo 9 mi mamá

A veces la desprecio pero solo a veces, hoy, la amo.,

 

 

Capitulo 10 final final

Gracias por llegar hasta aquí Lo que falta es largo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CUARTA PARTE. LO LLAMARÉ DESPRECIO

 

Y Desperté sin despertar, sin moverme. Desperté por menester, pero mi mente seguía dormida, desperté porque toca bañarse, tomar café y ser funcional. Desperté queriendo amanecer muerta, todos los días deseo eso, amanecer y que esté muerta. Que mis familiares crean que sigo dormida y yo siga muerta, pero no sucede, por más que me ataquen los demonios en la noche, no sucede. Yo quiero morirme, todos los días le pido a Dios que me mate, que ya no puedo más, que acabe con este dolor, y Dios se burla de mí, me dice

 

-       No señor, ud no se me muere todavía

-       ¿Y yo? Le digo:

-       Bueno, señor.

Capítulo 1  Me quiero morir

A la muerte no le tengo miedo, pero no puedo acabar con mi vida, la vida tiene que acabar conmigo. Así es como toca, vivirla y sin miedo a morir, porque al fin y al cabo todos vamos para allá, es el irremediable destino. Pero tengo 7 vidas como los gatos, ésta es mi cuarta. Todo esto ya lo había vivido antes, todo esto es mi eterno bucle. Todo esto es lo que siento, pienso y vivo.

Por eso amo los gatos, porque si en todas las vidas tuviera que elegirte a ti, te elegiría mil veces.

Por eso amo los gatos porque son animales independientes, te buscan cuando quieren darte amor, y se alejan cuando les da la perra hijueputa gana, y te aman pero te rasguñan, te aman pero se molestan contigo, te aman pero a la vez te odian. Así amo yo , con odio, y todos los días pido a Dios que acabe con mi miserable existencia, pero no me escucha, no quiere, me odia y me ama, porque me da las peores batallas, porque me han torturado, violado, amarrado, negado un poquito de agua, me han ultrajado, abusado, golpeado y yo? Sigo aquí al pie del cañón, el problema es que YO soy el cañón.

 

 

 

 

 

 



PARTE 5 LO LLAMARÉ DESPRECIO

 

A mí mamá le debo la voz, cúal voz, el vozarrón. Ella es soprano, mi papá es tenor, magdalena es contra alto y yo soy mezzo soprano. Alcanzo todos los tonos de todas formas, podría ser tenor vibrato y pasar a tenor barítono y sin ningún esfuerzo. Yo aprendí a cantar primero que a hablar porque mi mamá me cantaba una canción que decía:

 

Duerme duerme negrito

Que tu mama’ está en el campo negrito

Trabajando sí, trabajando sí

Trabajando y va cansada trabajando sí

 

Yo me ponía a llorar por el pobre negrito que tenía que escuchar que su madre va cansada y luchando. La voz de mi mamá me arrulla en el silencio, yo tenía 4 años y lo recuerdo. Lo que más recuerdo fue que mi papá se inventó una sigla pa’ mandarme a dormir:

PIDS.  Pérdida irreparable de sueño. Yo nunca podía dormir por supuesto, tenía trastorno de sueño desde niña e hiperactividad que concluyó en mi trastorno esquizoafectivo bipolar,

Pero yo no estoy hablando de eso, A nosotros los bipolares todo nos afecta, los cambios de humor, los cambios climáticos, los cambios de espacio. TODO.

Pero cuando son con la bipolaridad más extraña me afecta hasta el hambre. Yo soy única en el mundo y todo el mundo debería saberlo, por eso decidí escribir estas letras.

 

Capítulo 1 el desenlace

La novela ya no va más, ya termina aquí, para siempre, no más capítulos.

No hay quinto malo hay quinto bueno

Envíen toda la plata al nequi, por favor es para impresión y envío.

Gracias hijueputas!





 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Poemario

Así

Así como el pájaro canta

Así como abre sus alas

Así como vuela

Así como las estrellas brillan

En el firmamento

Así inmenso

Así te amo

Como la naturaleza

En su infinito verdor

Asi te amo

 

El barco que tiene dos capitanes

No naufraga

No se hunde

No se inunda

No perece

El barco que tiene dos capitanes

Alcanza a vislumbrar el iceberg

A tiempo para virar

A tiempo para no chocar

A tiempo para no resquebrajar

La madera del barco con dos capitanes

Navegando en el ancho mar

El mar rojo y negro

El mar de fuego y agua

El mar inmenso como el amor

El amor que te tengo

El amor que me das

El barco que tiene dos capitanes

Sabe abrir sus velas

Sabe mover su proa

Sabe brincar sobre las olas

Sabe el sabor salado de la espuma

De las aguas mansas

De las aguas borrascosas

El barco de papel con su ancla de metal

Con dos capitanes

Va contra viento y marea

Va a toda potencia

Va con todo y con nada.

 

Yo soy una bailarina que canta y le gusta el poker

Acércate pasemos la noche juntos

 

 

Los pochoclos y la cama destendida

El olor a sala de cine

Una noche con velas

Una madrugada sin sueños

Ahora sueño despierta

Ahora mi realismo es mágico

Las mariposas vuelan de color morado

Mis días no son grises son un arcoíris con sabor a petricor

Las crispetas sobre la cama

Los dedos que nunca paran de crear

Creando creo que puedo crear

Puedo ser puedo vivir

Puedo dejar de sobrevivir

Puedo comenzar a creer de nuevo en lo posible

Y cuando creo puedo crear los versos

Y los besos más hermosos

Mis días ya no huelen a sal

La sal de mis lágrimas

La sal del sudor de mi frente

Ahora es frente enaltecida

Ahora es poesía

Soy yo, mujer poetisa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los nudos en el cuerpo, cinco puntos para inmovilizar, lo suficiente como para estallar en histeria y luego una puñalada con sedante.lo suficiente como para dormir a un caballo, pero yo sé cabalgar, y también, sé resistir. Como la parte de un conducto eléctrico, soy una resistencia, forjada en hierro por veinte años de psiquiatría. A ver quién se cansa primero de torturar, ¿quién se cansa primero?.. Tú que llevas una noche conmigo o este precioso pecho que lleva una eternidad cargando el peso incommensurable y miserable de su magnífica y bella existencia, soy de mil y una noches, como Sherazade.

 

Para que lo sepas, todo termina, a veces mal o bien, pero termina. Esa tortura acabó, ahora sigue la otra parte, la de la miserable existencia, la malparidez cósmica, la maldita primavera. La disonancia cognitiva de mi mente, donde el cableado está hecho con un rollo de alambre de púas. Y bueno bien, soy después de todo y al final, la versión más hermosa de mí misma

 

 Recorro las huellas de los traumas y decido utilizarlos para escribir unos versos satánicos, unas letras con sabor a sangre, con olor a miedo y con la sal de mis lágrimas, como quede, ya ha quedado. Está puesto entre juegos de palabras, escondites y escaramujos. 

Ya que el parte meteorológico nos indica que la ciudad ha sido diagnosticada con bipolaridad. Así que prepárense porque brillará el sol con fuerza, luego lloverán hasta maridos y finalmente el frío y el firmamento como una noche estrellada cerrando con broche de oro. Lo importante es que la luz nunca se apaga por eso sobrevivimos nosotros los pecesitos de ciudad, vamos ligeros de equipaje, y yo, voy desnuda y con sombrilla.

 

Soy yo, la contrarie dad, la contradicción, el problema que no tiene solución, no importa cómo lo veas, pero es lo que es, porque ya entendí que esta condición no me condiciona, ya entendí que puedo volver a levantarme mil veces y cada vez lo voy a hacer con más fuerza, pero asimismo, comprendí que no quiero luchar contra una corriente que se avecina sobre mí como cascada. No, yo no pienso estar toda la vida peleando hasta conmigo misma, debo descansar, necesito descansar, todos lo necesitamos y mañana estará bien, el mañana que trae sus propios afanes,pero hoy como Penélope llevaré mi vestido de domingo, mi bolso de piel marrón, solo que espero en la Gare d'Austerlitz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El afrecho del café, lo que queda repleto de pepitas diminutas al final del lavaplatos y lo cubre completo como si fuese una masa de arena negra, ¡es lo que más tirria da al intentar limpiar! Eso me recuerda a ti y extrañamente me hace sonreír, ¿Sabes el porqué? Pues verás... Justamente es la evidencia del café que haces en la prensa francesa que te regalé, porque es la forma de preparación que más te gusta y, además, con el cafécito que te trajo tu hermano, el del empaque morado que dice "Esperanza"
Entonces mientras limpio el fondo del fregadero color a charco (como si tuviese tierra mojada) pienso en todos los cafécitos que te hiciste y cuán feliz has de haber sido degustando cada uno de éstos. Recuerdo tu sonrisa y agrado y puedo verla dibujada en mi mente gracias a mi desbordante imaginación. Por eso, continúo lavando y granito a granito, yo también sonrió, y con los dedos arrugaditos comencé a redactar en los cuadernos de mi memoria.. Este texto para ti.

@sophiestays

 

 

3:36 am 

19/11/2020

 

Me encontraba suspendida en un bucle que yo misma creé. La vida se detiene y a paso lento va llegando a ninguna parte, como un laberinto de pensamientos y malos recuerdos. Trato de avanzar y, sin embargo, sigo siendo arrastrada a la monotonía y la rutina. Me despierto del sueño y me doy cuenta que llevo mi vida por la deriva, una vida que se desborda y se derrama por las paredes de este edificio. ¿Quién soy después de todo?  Entro en una perspectiva omnipresente, veo todo desde arriba. ¿Soy feliz?  Me pregunto si alguien lo es después de todo. Este año se fue volando entre cuarentenas, entre la pandemia. “La ciudad se derrumba y yo cantando”. No puedo negar que he tenido buenos momentos, cualquier cosa es mejor que una hospitalización más. Me prometí que no volvería y de todas formas sigo irresponsablemente cayendo en los mismos malos hábitos. Es de humanos errar, pero no puedo darme el lujo de equivocarme a cada rato. No tengo excusas, “ Eres el ser más autodestructivo de la tierra” fue lo que ella dijo y tiene razón. No he aprendido francamente y lamento que por mí muchas otras personas sufran, pero si no lo hago por mí, al menos hacerlo por los demás. Aquellos a los que les preocupa mi bienestar, mientras tanto yo aquí  en un derroche de desvelos injustificados. A veces temo.

 

Tantas veces temo, 

Temo porque pienso que no lograré nunca nada

Temo porque creo que cada paso que doy es uno más cerca al abismo
Temo caer y no ser capaz de volver a levantarme

Temo porque he dejado de soñar con una vida diferente

Temo porque estoy acostumbrándome a esta mediocridad a la que llamo vida

Siento que cada minuto que pasa es un desperdicio más 

Siento que mi vida no va hacia ninguna parte

Temo por ser consciente de lo que sucede y no hacer nada al respecto y siento..
Que debo dejar de tener miedo y afrontar la vida como se le dé la gana de aparecer

 

3:51 am

Nuevamente siento decepción, tal vez me exijo demasiado, nadie me presiona más que la propia voz de mi consciencia que no me deja tranquila diciéndome todo lo que hago mal a cada rato. Hallo y atesoro momentos en los cuales siento que todo va a estar bien mientras yo tenga salud. Salud que no cuido, pero que anhelo. ¿Cuán contradictoria puedo ser? Quiero avanzar y progresar pero ¿Qué estoy haciendo para lograrlo? Aparte de quejarme de mi miseria, cosa que no sirve para nada, los golpes de pecho y las lágrimas. Es hora de poner de mi parte, no tengo otra opción. No gano nada sintiéndome mal conmigo misma. 

 

Para vivir la realidad que deseo debo construir el camino hacia ella, nada cambiará si yo no cambio.

 

 

 

La contrariedad

Era de día pero no muy temprano. Sus pupilas no se dilataron mucho cuando abrió los   ojos. La luz del sol se escondía entre nubarrones y la lluvia resbalaba por la ventana. Sus pies estaban congelados y algo en la garganta parecía fastidiarle. Su cuerpo se deslizó a través de un delgaducho sofá de la sala, sus brazos aguantaron la caída. Estaba bien, despierto por fin gracias al piso frío y húmedo. Su cabeza reaccionó y  él sólo pensó en qué hora era  y  qué hacía, ahí,  en medio de un lugar que no conocía.

Son   las  3:00 pm, creo que hoy no iré a trabajar - dijo una voz, de esas que rompen el silencio incómodo. Ella lo miraba fijamente, ahí en el piso tirado. Lo veía revolcarse intentando levantarse, aún parecía ebrio por noche anterior. Por fin se puso de pie.

-Estoy mal Paula de verdad, dijo.


***

Me levanté temprano para ir a clases ése viernes. Íbamos a encontrarnos con los muchachos de la oficina y luego nos iríamos a tomar algo. Lo más probable es que ella estuviera ahí. Siempre va a esas reuniones, es una ebria empedernida. Yo no tengo mucho dinero hoy, pero quiero ir solo para verla. ¡Cómo es de inalcanzable!, el otro día me la he encontrado por la calle. La brisa le acariciaba el cabello, parecía jugar con él en un eterno valse. Ni siquiera se molestó en notar mi presencia observándola, ella miraba el cielo con admiración, perdida en él, totalmente ida. Quería que me mirara, que me viera y que supiera que yo la veía, que la quería y deseaba para mí, dentro de este remoto corazón de miserable y solitario perro callejero, porque eso soy yo. Trabajo todos los días por un sueldo de poca cosa, siempre quise ser fotógrafo y andarme al África a convertirme en alguien más.  A mimetizarme entre la selva, arriesgando mi vida por una foto, y que cuando el miedo se combinara con la emoción, alcanzaría entonces la felicidad más placentera, más bella y más mía.  Pero heme aquí observándote Paula y qué triste es que tu angelical cuerpo no pueda moverse hacia mí por lo menos un segundo para saber que existo.

 Seguí de largo,   quería quedarme viéndola pero el tiempo corría. ¡Otro día lluvioso en ésta ciudad! Antes pensaba en la lluvia como algo melancólico, pero ya no es nada más que gotas. A veces creo que me golpean con odio como diciendo: vete a tu casa ¿qué haces en la calle?,   y bueno corrí a parar el bus e irme. Demoró tanto la ruta   504 que me monté en lo primero que pasó, sin importar a dónde me llevara, solo quería irme.  Volví a mirar la hora y ya eran pasadas las 3 pm. -Tengo que estar en la oficina a las 4 pm pero no sé ni a donde voy, mierda- pensé. Me baje rápidamente del maldito bus y corrí hacia la oficina como si me fuesen a atracar, corrí y corrí. No estaba bien, en medio de todo el afán las lágrimas comenzaron a correrme por la cara, ¿Por qué me pasaba esto? ¿Por qué por alguien tan simple como ella? Y así pues, llegué a la oficina, empapado de ropas   y de corazón.  Mi jefe se llama Alberto, es un tipo normal y poco agradable, a veces se deja querer, no siempre. Cuando llegué, lo primero que me dijo fue: González tráigame un café cargadito y sin azúcar; Yo estaba tiritando del frío, de paso me compré uno para mí.  Me pesaban los pies y no era solo por las medias humedecidas o mis ropas con mal olor de lluvia. Le di el café a Alberto, me senté en mi puesto de trabajo y empecé a revisar los documentos del cierre de nómina del mes. Soy el contador de la empresa, a la gente le gusta llevarse bien conmigo para que yo les saque sus cheques rápido, nunca sé si les agrado de verdad o si los mueve el interés, pero de todas las personas a Paula no le importa su sueldo, ni si se la lleva con el contador o no. Recibe su sueldo por correo a su dirección.  Nunca pregunta nada ni se queja de nada, ni siquiera cuando le llega a la mitad, porque a veces está tan ebria y enguayabada que no viene.  Ella es secretaria, la de Alberto. Sonríe siempre a todos y nunca dice mucho. Es un misterio ésta tipa, ésta de porquería, que me tiene fregada la vida de tantas maneras.  Si pudiese borrarla un segundo, no lo haría.  Si estuviese muy lejos, la buscaría de todas formas. Me recuerda tanto a un libro que leí y a la canción de Silvio que el gusta a mi mamá. Si ella lo supiera, todo seguiría igual, y quizás me miraría con vergüenza, porque le parte el alma no corresponderme, lo sé. 

Salí a las   6 pm, me encontré con juan, Nicolás y esteban, con la misma pregunta de todos los viernes. -Bueno muchachos, ¿qué vamos a hacer?, dije. Nos fuimos a la casa de   Nicolás, quien recién se mudó, es un apartamentito al norte de la ciudad. Nicolás tiene buen gusto y está bien decorada la cuestión. Estando allá cada quien llamo a su chica, Esteban a Ángela, Juan a Carla y Nicolás… Él llamo a paula, su novia (mi paula nunca mía). Yo invité a mi mejor amiga Lizeth, para no sentirme peor, quería estar ahí  y al mismo tiempo no.  Liz que siempre me acompaña, no demoró en llegar. Estábamos ya todos   y empezamos la velada. Este tipo Juan, toca la guitarra y al compás de la voz de Paula cantamos recuerdos en versos y melodías tiernas. Me conmoví pero me hice el loco, la verdad, no podía montar una escenita patética, de ser así ellos me preguntarían y ¿Qué le digo a Nicolás? ¿Qué tal algo como:

- Lo que pasa es que amo a su novia y cuando canta siento que el cuerpo se me estremece a reventar, entonces lloro de impotencia porque está a su lado   y lo ama a usted. ¿Quedó claro? 

 

Ok no, nunca diría eso, ni nada jamás.  No soy de esos que se ubican en medio del lugar y que su única voz resuena entre los oídos de todos. Nunca he dicho nada para no meterme en problemas, y sé que soy un imbécil por eso, permanezco callado ante todo porque prefiero evitar, nunca salto sin ver dónde voy a caer ni me arriesgo por miedo a perder.  Soy el mismo perro miserable aullándole a la luna, a la misma que nunca lo va a mirar, acariciar o darle de comer.  Un perro solo eso soy. Y ella es mi luna, mi sol, mis amigos, mis deseos y mi voz.  La noche siguió, entre tragos y más tragos, mi cuerpo bailoteaba, sin en realidad saberlo hacer. El licor ahogó la vergüenza rola de no bailar muy bien y solo me deje llevar. Abracé a Lizeth toda la noche, ella sabía por qué. Solo me refugiaba, como siempre.   Entonces amanecía sin mí, otro día más, de esos en que llueve.

***

-¿Por qué estás mal?, dijo una voz, es el guayabo ¿no? -  

- No, Paula, eres tú.

Su cara enrojeció, a la vez que frunció el ceño, intrigada y apenada. Yo no pude decir más nada, enmudecí. Me levanté, me puse los zapatos y antes de que Nicolás despertara me largué de ahí sin decir ni mu. La expresión del rostro de Paula fue épica, que hermosa   así acabada de levantar, parece de mentiritas, probablemente lo es. Debe tener muchos defectos que mi cerebro obvia por toneladas de amor,   imágenes alteradas  por  mis sentimientos. Paula debe ser de los seres humanos más imperfectos, comunes y corrientes del mundo y sin embargo yo no lo veo. No puedo. Ella no hace ningún esfuerzo siquiera, solo es ella. 

 


Ahora mismo estoy en la ducha, duro horas ahí pensando en Paula. Sólo me relajo cuando el agua caliente toca mi cabeza y me cae por la cara. Me imagino en alguna cascada o agua termal en Japón, cierro los ojos y desaparezco de mi realidad, como mis ideas africanas y el safari que nunca haré.  Hoy no quiero ir, Paula no ira tampoco pero claro ella no importa mucho si está o no, pero el señor contador, mi persona John González debe ir todos los días y de paso hacerle los mandados al jefe porque según él sólo yo los hago bien, cosa que podría halagarme pero todos sabemos que me perjudica en vez, en todo caso ya ha sido suficiente por hoy, me siento medio bien casi mal, tirando a pésimo, rayando en lo horrible y pasando por lo triste.  Me iré ahora, si no lo hago desvaneceré, además tengo mucha hambre.

 

 

11/05/2016
2:07 pm 

 

Un revoltijo de lágrimas, miedo y alegría.

 

No tengo motivos para llorar hoy, sin embargo tengo un nudo que atraviesa mi garganta. Qué es esta sensación tan corto punzante?  Van cayendo uno a uno los alfileres de mi muñeco de vudú, viejo y mugriento, no obstante sonriente. Ya las cosas han dejado de doler, pero él sabe que eso solo significa que habrá espacio para nuevos tormentos. Caminando va el muñeco hacia sus infinitas desgracias. El camino es quebradizo y está lleno de vidrios pero a él no le importa cuánto se lastima, solo piensa en llegar a su destino, porque cree firmemente en que es lo único que vale la pena después de todo. Miro al muñeco de reojo y veo mi rostro reflejado en sus hilachas, soy acaso este ser que va por el mundo como si nada le inmutase?  Lo que pasa es que tengo temor a embarcarme sin rumbo, a dar el salto de suerte y caer hasta el fondo de mis miedos. Todo lo que esperaba que no pasara pasó y aquí voy de nuevo como el muñeco de vudú, sin entender que es él mismo quien se entierra los alfileres.

 

Resulta que después de tanto tiempo sin esperarlo algo aparece y me revuelve la mente, siento que se me oprime el pecho, pero respiro y estoy bien. Me miro al espejo y me digo con voz maternal que todo está bien y que no me apresure. Mi voz tranquiliza mi cuerpo y suaviza mis gestos y miradas perdidas. Retomando la cordura, volviendo a la sensatez que recién compré a la vuelta del barrio, muy barata por cierto. Tomo el saco de sensatez y me lo vierto encima como un balde de agua en día caluroso. Vamos a hablar las cosas con claridad, entre más lo haga será mejor.  Tengo miedo de enamorarme y aún más tengo miedo de ya estar en ese punto de ebullición, donde todo mi cuerpo se mezcla con una corriente de sentimientos y emociones. Yo llegué a pensar que esto era solo un ímpetu de cólera y que por un instante reventaría hasta llorar pero se detendría toda la estampida para volverse lo que empezó siendo: NADA. 

 

Lo que acontece es que no puedo permitirme dichos sentimientos porque ella me dice que no clave más alfileres y sin embargo correré descalza sobre el camino de vidrios porque cuando llegue finalmente, las gotas de sangre se verán opacadas por la alegría de un momento que atesore por siempre, entonces habrá valido la pena. Creo que saltare cuesta abajo. Y si me enamoro perderé todo y ganaré algo, y cuando sufra leeré esto y ella me dirá “te lo dije “pero habré jugado y perdido en vez de quedarme cruzada de brazos, así que voy a disfrutar de esto mientras dure y si he de perder perderé, lloraré y volverán a caer los alfileres uno a uno dando espacio para lo venidero. Tu sonrisa pasajera, tus dedos arrugados bajo el mar y la sal de tu boca que se cuela por las grietas de mis recovecos quedaran para siempre en el baúl de los recuerdos.

 

De vez en vez, abre el muñeco aquél baúl, se acuesta sobre el y se sumerge junto a este en el fondo del agua.

2:40 pm

8:31 p.m
11/04/2016
“Cuando al punto final no le siguen dos puntos suspensivos” J.S

 

Siempre creí que esto sería una de esas historias para contar toda la vida porque no terminan nunca y sin embargo me he encontrado en esta grieta justo ahora de golpe contra la pared, como si me volviera ciega de repente. Quiero creer tantas cosas pero mentirme no hace falta, solo puedo aferrarme a lo que queda, si es que algo queda y sonreír porque pasó, aunque me hiera. Cuando el dolor mental se vuelve físico, se te apretuja el corazón. Tengo tantos recuerdos que quisiera apilar uno junto al otro y botar en el arroyo de las porquerías. De nada me sirven en la cabeza porque solo me lastiman.

 

Día #1 el descubrimiento
soy feliz porque he encontrado a una persona irrepetiblemente ideal para mí. Celebro la tecnología, celebro el encuentro y la maravilla de tus letras en mi pantalla. Todo lo increíble que podía suceder sucedió y para mi fortuna vas a quedarte un buen tiempo a mi lado lejano y cercano. Porque no importa donde estés yo te busco te encuentro y finalmente te adoro.

 

Día #20 Somos risas y versos
qué es este sentimiento repentino tan profundo y real?  Soy feliz y siento que floto entre tulipanes. Siento que tengo mucha suerte de habernos encontrado y que voy a mandar todo lo demás al carajo porque ya nada más es importante para mí, has eclipsado todos mis atardeceres, porque eres quien llena los vacíos de mi corazón.

 

Día # 365 Sólo podemos ser amigos
mis sentimientos han cambiado de manera radical y pienso que para bien, me libro de mis amores no correspondidos y vuelvo a la cruda realidad donde ya no me amas porque nunca lo hiciste. Y de repente todo regresa a la normalidad, como si hubiera estado en una piscina de lodo, atrapada y sola, ciega y estúpida. Te he comenzado a odiar, a odiar lo que amé con fervor y locura, puedo ahora despojarme a retazos de lo que quede de este amor, pero quiero transformarlo en la más pura y tierna amistad. ¿Podré?

 

Día  #719 el final
En 11 días serán dos años ya, todo empezó de colores y ahora es solo matices de gris. Nos volvimos perros y solo vemos en blanco y negro. Las cosas se destruyeron, todos los puentes que construimos se quebraron y es que nunca fuimos muy dados a la ingeniería. Sin embargo, lo intentamos como el albañil fiel y honrado. Pero no sabíamos lo que hacíamos y jugamos a enmendar las goteras aunque nunca dejó de llovernos. Caen una tras otras las tejas de este techo que se pudre desde que fue construido. Ya no podemos sostenerlo más porque ya rueda por el suelo, el agua nos inundó los espacios. Estoy sacando con un balde el agua pero sigue entrando, ya me cansé y me rendí. Tú nunca sacaste el agua, ni reparaste la gotera a ti nunca te importó ver caer todo lo que había, tú solo lo dejaste pasar.

 

Ya no importa si es un día o dos o tres. Los que sean se han acumulado y ya no hacen más que pesar. Extraño cómo comenzó todo, como éramos pero ya eso se perdió y no puedo ir tras de ti y encontrarte esperándome con los brazos abiertos y extendidos hacia mí. No quiero admitirlo porque guardo esperanzas escondidas pero son basuritas apestando, en realidad ya no me queda nada. Cierro los ojos y lloro, lloro porque este es el final que nunca creí llegaría. Algo se derrumbó dentro de mí y no quedó ni un ladrillito en el cimiento. Es hora de abortar la misión, la tripulación ha fallado y regresa con una mano por delante y otra detrás, cabizbajos todos lloran en silencio. Todo lo que he hecho por ti y por mí fue un entero despilfarro.

 

Y es que a esta historia no le quedan más puntos suspensivos.

9:50 pm 

 

 

A Ed,

 



Quiero quererte

Quererte como te quiero ahora

Quiero encontrarte y que me encuentres

Quiero perderme en todos los  recovecos de tu existencia

Quiero sentirte en cada uno  de mis  efímeros pensamientos

Quiero usarte como método creador  de mis sonrisas calladas

Quiero verte  y sonreír porque estarás, porque estaremos

Quiero quererte como te quiero hoy y como te querré mañana

 

 

Simplemente porque así lo quiero. 

 

 

Agosto  3, 2014 

1:11 am

 

 

 

 

 

Mi cabeza redactaba mientras mi mirada se perdía por la ventana del taxi en las calles frías de Bogotá. Redactaba lo que procederé a escribir. Tal vez o más bien seguramente serán un manojo de letras que provienen del desamor con amor. No tengo el corazón roto (todavía)  es por eso que a esta encrucijada he decidido dedicarle una analogía  de esas de las mías.  Me gusta creer que son mías aunque probablemente millones de otras personas habrán pensado en ello igual que yo, pero no lo dirán como yo.

 

 

El laberinto

 

Como aquellos palacios donde reinaban en alguna pasada época milenaria, donde cual decoración fuera se encontraba un laberinto de césped en el jardín. Era verdaderamente  hermoso, las flores adornaban sus pasadizos y al final de este podías encontrar un arco con forma de una pequeña casa donde se sentaban las princesas  a suspirar en soledad.  El trayecto era entonces  simplemente relajante y agradable.¿ Puedes imaginarlo?  Rodeadas de naturaleza, acariciando las flores y escuchando el cantar de los pájaros revoloteando para luego encontrarse a sí mismas en la tranquilidad y en la paz que aquel lugar ofrece. ¿Qué tal yacer sobre la verde grama y observar cómo las nubes flotan en el cielo y viajan por él como si navegaran en un mar sin retorno? Ninguna nube se devuelve, solo avanzan sin mirar atrás. Sin embargo,  este no es el laberinto del título de ahí arriba.. por el contrario  es uno sin salida y a nadie le importaría que fuera así, excepto a mí porque en realidad sí quiero salir o tal vez no?.

 

Lo supe desde que lo vi,  parecía una aventura la cual quería emprender. Era enorme: tenía matorrales que se enredaban entre sí  tan altos que parecía que no tenían fin, solo el cielo era quizá su límite. Sentí temor combinado con intriga y curiosidad, así que me adentré en él para descubrir sus encantos.  Ahí estaba yo jugando al ratón de laboratorio, disfrutaba cada paso que daba y entre más caminaba  más me agradaba estar allí.  Reposé mi cabeza sobre la hierba y acosté mi cuerpo en ese cálido pasto. El sol brillaba en el cielo, cerré los ojos y sentí el calor de un beso. Era ese lugar el que me acompañaba,  no estaba sola. Había  encontrado en tal calidez la serenidad que quería,  así fue que continué mi trayecto.

 

Siempre he creído en que esos pedacitos de felicidad debo atesorarlos y lo hice con todos los ademanes y honores del caso. Mi corazón palpitaba muy fuerte y anhelaba recorrer completo aquel lugar sin cansancio, como si ese momento fuese eterno y permanecería por siempre en mi memoria. Sin darme cuenta había pasado ya mucho tiempo. Mis ropajes estaban sucios y dañados porque la tela se había incrustado en las ramas de las paredes de matas del laberinto, pero nada de eso podía importarme. Permanecí sonriente hasta  notar como el cielo ya no era azul marino y la tarde había empezado a caer. Resolví que debía descansar y echada sobre la grama comencé a soñar.

 

El frío de la noche tuvo que despertarme, lentamente me puse en pie y me pregunté: ¿cuántas horas he dormido? Y de repente posé mis ojos sobre el cielo y no pude ver nada azul mañana ni naranja tarde. Era una noche sin luna y allí estaba yo realmente perdida.  Comencé a desesperarme y cundió el pánico entre  las paredes de matorrales en las que yo estaba.  Al recobrar la cordura decidí buscar la forma de salir de mi querido laberinto.  No obstante, todo intento que pasó por mi mente fue fallido. Los matorrales eran tan altos que era imposible vislumbrar salida. Quería escalarlos, saltarlos, atravesarlos y huir…pero,  tristemente no “quería”…Quiero.

 

Intento cruzar una de las paredes de matorrales, pero no lo logro. Parecen una selva de esas que nunca nadie ha descubierto. Están cubiertas de espesa maleza y en las ramas de sus plantas crecen las espinas. Si lograra escudriñar entre ellas, probablemente  las espinas cortarían cada centímetro de mi piel. Aunque, en este punto tengo claro que cualquier opción que elija acabará  destruyéndome.  Sigo caminado extraviada, me duelen los pies, las manos, los ojos y, sobretodo, el corazón. 

 

Finalmente me he tropezado con aquella casita  con arcos blancos que siempre está en estos laberintos.  Sé que estoy justo en el centro del mismo. Saltar los matorrales no es una opción viable  ya que caería en otro camino del cual tampoco conozco salida.  Me hallo impotente, inútil y triste.  No hay nada más qué hacer aquí, no tengo a dónde ir.  El cielo comienza a despejar  cuando el alba aparece iluminando todo aquel jardín. Su verdor vuelve a alegrarme, el sonido de los pájaros cantando. Un nuevo día despierta y concluyo que en el fondo no me hace daño este lugar, sino la sensación  de estar atrapada. Mientras no pueda o quiera salir tendré que volver a recostar mi cabeza sobre el césped y esperar que el laberinto me dé un cálido beso.

 

 

Fin

 

12:23 a.m
28 Junio 2014

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Alejandra Maria Lemus Serrano Cc 1022371254

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